Capítulo 2x01: The Enemy Walks In
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Comenzamos con una recopilación de personajes principales e imágenes de la primera temporada.
Foto credencial de Sydney, junto a su nombre, apellido y cargo que ocupa: agente especial.
Narrador: Perfil de la CIA: Agente Sydney Bristow.
Vemos imágenes de Sydney en misiones de la temporada pasada.
Sydney: Estoy dentro.
Le habla a un micrófono instalado en su reloj, está vestida de negro, con el pelo recogido en un moño. A continuación, en biquini negro y con peluca rubia al lado de una piscina. Luego, junto a Jack en un coche conducido por él.
Foto credencial de Jack, junto a su nombre, apellido y cargo que ocupa: oficial superior.
Narrador: La agente Bristow trabaja de forma encubierta junto a su padre Jack Bristow, también agente doble de la CIA.
Sale Jack sentado dentro de su coche y luego disparando a alguien que persigue a Sydney dentro de un garaje.
Jack: ¡Al suelo! (suenan dos disparos)
Ahora vemos a Jack hablando con Sydney en un parque.
Jack: Tendremos que aprender a confiar el uno en el otro.
Foto credencial de Vaughn, junto a su nombre, apellido y cargo que ocupa: oficial de la CIA.
Narrador: Michael Vaughn, el contacto de Bristow en la CIA.
Sydney, en otra misión, conectada a Vaughn por audio. Se dirige a él.
Sydney: Mi ángel guardián.
Vemos a Vaughn, escuchando en el centro de operaciones, que sonríe.
Ahora se muestra una rapida sucesion de imágenes de Sydney durante distintas misiones.
Luego, vemos la escena de Sydney entrando en el Credit Dauphine, tapadera del SD-6, al paso del escaner que hay en la entrada secreta a las oficinas del SD-6, cuando la luz roja que se vuelve blanca, identifica a los que entran por ella.
Narrador: Su actual misión: infiltrarse en el SD-6, una organización secreta dedicada al espionaje, la extorsión y la venta de armas, simulando ser la CIA.
Vemos la imagen de Sydney, vestida con el habitual traje negro que suele ponerse para trabajar, superpuesta a imágenes de una de las reuniones de La Alianza. Esta
reunión se lleva a cabo en una gran sala alargada, con una mesa central donde se sientan sus miembros. Cada uno de ellos dispone de un monitor y un asistente que se mantiene de pie a su espalda. Vamos viendo imágenes de distintas reuniones del SD-6, y parte de sus instalaciones secretas, incluyendo los escritorios donde trabajan Dixon y Sydney.
Sloane avanza a través de un pasillo del SD-6. Le sigue un primer plano suyo, en una alocución que realiza ante la plana mayor de La Alianza.
Sloane: El SD-6 ha ganado 400 millones con la venta de armas.
Foto credencial de Sloane, nombre, apellido y cargo que ocupa: director del SD-6.
Narrador: Arvin Sloane, director del SD-6.
Sloane sentado en el borde de una mesa, dirigiéndose a Sydney, que está en pie frente a él. Luego vemos a Sydney en un garaje esperando un coche. Las imágenes se superponen unas a otras.
Sloane: Esta Agencia requiere el sacrificio de ciertas libertades personales.
Ahora un primer plano de Vaughn.
Vaughn: No se trata de cortarle un brazo al monstruo. Se trata de matarlo.
Primer plano de Sloane, en la oscuridad, hablando por teléfono, tiene un gesto de sorpresa y consternación.
Sydney comienza a despertarse, lleva aún la ropa de la misión anterior: pantalón y sujetador de cuero negro debajo de una malla semi-transparente, un collar punky en el cuello con aros metálicos y una peluca azul. Está sentada y esposada a una silla en una oscura habitación, que más bien parece un cuchitril.
Khasinau está en la puerta, delante de ella con una bandeja de comida en las manos. Ambos se miran fijamente, sin hablar. Él avanza y se sienta frente a Sydney.
Sydney: Usted es Alexander Khasinau.
Khasinau coge algo de comida con la cuchara y parece que le va a dar de comer.
Khasinau: Debería comer algo. (tiene mucho acento ruso)
Sydney: No tengo hambre. (desafiante)
Khasinau asiente levemente, deja la bandeja a un lado, se levanta y se da la vuelta para irse.
Sydney: Espere, tengo preguntas que hacerle.
Khasinau: Hágaselas a mi jefe.
Sydney: ¿Su jefe? Creía que "El Hombre" era el jefe. (habla espaciando las palabras, con mucha dureza en la voz)
Khasinau: Y así es (asiente), pero yo no soy "El hombre".
Khasinau se va. La cara de Sydney muestra incredulidad y asombro. Vemos una sombra reflejada en las paredes del pasillo, cercano a donde Sydney está prisionera. Sydney, con lágrimas en ojos, contempla asombrada a alguien que se va acercando hacia ella. Aún no podemos ver su rostro, la cámara lo mantiene en la sombra. Se para un segundo en la puerta del cuartucho y luego avanza decidida.
Sydney no la reconoce, vemos su cara de sorpresa e interrogación, hasta que oye hablar a la sombra.
De la oscuridad sale una mujer.
Irina: Llevaba casi treinta años esperando este momento.
Sydney reconoce su voz. Sus gestos, sus ojos, llenos de lágrimas, muestran reconocimiento e incredulidad.
Sydney: ¿Mamá?
La mujer camina hacia a la luz. "El Hombre" resulta ser Irina Derevko, alias Laura Bristow, su madre.
Irina: Sabías que este día tenía que llegar. Podría haber evitado esto, claro. Eras tan pequeña cuando naciste... Habría sido tan fácil...
Sydney mira aterrorizada y horrorizada, la pistola que su madre sostiene en su mano derecha, cerca del muslo.
Irina: Dime, Sydney, ¿quién te ha enviado aquí? Debes decírmelo.
Sonríe, intentando darle confianza, pero luego su voz y su gesto se hace amenazador. La mirada asustada e incrédula de Sydney, ahora se transforma en desafiante.
Sydney: O qué. (hace una pausa) ¿Me castigarás?
Irina levanta su arma y dispara a Sydney en el hombro izquierdo.
Ante la fuerza del golpe del disparo, Sydney cae al suelo sobre el hombro herido, todavía esposada a la silla y lanzando un grito de dolor.
Sydney: ¡Ugh!
Jadeando, levanta la mirada hacia su madre, se muerde los labios intentando evitar llorar o quejarse ante ella, pero se le saltan las lágrimas sin poder evitarlo. Irina se acerca a ella, sonriente y amenazadora.
Irina: ¿Sabes qué haré? Te dejaré pensarlo. Luego volveré y te preguntaré.
Irina se da la vuelta y se marcha, mientras Sydney se queda en el suelo, llorando dolorida. El plano de la cámara se abre y vemos el cuarto por completo, muy oscuro, mucho más grande de lo que parecía en un principio, lleno de cachivaches, con una puerta metálica tras la que vemos estantes y otra habitación contigua, con una mesa de despacho, detrás de donde podemos ver tirada a Sydney. Antes de desaparecer esta imagen, se escucha la voz en off de la Doctora Barnett, la psiquiatra de la CIA.
Barnett: (VO) ¿Su madre le disparó?
Las siguientes imágenes nos muestran una sesión de terapia en la consulta de la Dra. Barnett. Sydney le está contando lo ocurrido. Está sentada frente a la doctora, en un sillón de piel clara. Lleva un traje de chaqueta oscuro, un jersey beige y un cabestrillo en el brazo izquierdo, que asoma por debajo de la chaqueta del traje, la cual lleva sobre los hombros.
Sydney: (asiente) Sí.
Barnett: ¿Y eso no le causa problemas?
Ahora, en un plano medio de Sydney, podemos ver mejor, que lleva el brazo izquierdo en cabestrillo.
Sydney: No, lo que pasa es que,... sí, claro que me causa problemas. Pero
esos son problemas que puedo manejar.
El gesto de la Doctora Barnett delata que no cree lo mismo.
Barnett: ¿Cómo escapó?
Ahora Sydney se enfurece, no se sabe si con la doctora, con la situación o con ambas cosas.
Sydney: El agente Vaughn ha desaparecido y yo estoy aquí contando historias de Houdini a una loquera de la CIA, no se ofenda, pero es absurdo. Por quien debería preocuparse es por él. Tendríamos que estar buscándole.
Barnett: Se siente frustrada porque no está en el equipo de búsqueda, pero le están buscando, Sydney, y a usted le han ordenado que hable conmigo.
Mientras habla, Sydney la mira enfadada, pero con resignación. Duda durante un instante, analizando lo que la doctora le acaba de decir y continua contándole lo sucedido. Vemos las imágenes según lo va narrando.
Sydney: Para salir de la habitación, debía deshacerme de la silla.
Volvemos de nuevo a la habitación donde Sydney estaba presa. Las imágenes continuan donde lo dejaron con Sydney todavía en el suelo.
Sydney: (VO) Era una silla de aluminio no reforzado.
Jadeando, gruñendo, trata de impulsarse con los pies sobre el suelo para levantarse sobre sus rodillas, ya que no puede usar las manos, que están esposadas a su espalda, en los travesaños de las patas de la silla. Con gran esfuerzo consigue ponerse en pie. Mira a su alrededor, buscando algo que la libere de la silla. Se fija en una llave de paso enorme, de una tubería de agua.
Sydney: (VO) La coloqué sobre una llave de paso de agua, haciendo fuerza sobre los puntos de soldadura.
Con un enorme esfuerzo y dolor, empuja la silla contra la válvula. Así consigue romper la silla, aunque una de las patas se queda colgando de las esposas. Se toca el brazo herido y corre hacia la puerta.
Sydney: (VO) Cruzar la puerta iba a ser algo más complicado.
Sydney utiliza lo que encuentra en la habitación para abrirla: una llave inglesa, una bombona de aire comprimido o de gas y un bloque de cemento. Coloca la bombona sobre el bloque de cemento, para que apunte hacia la puerta. Se arrodilla y golpea con fuerza varias veces, con la llave inglesa, la válvula de la bombona. Esta sale disparada, vuela a través de la habitación y rompe la puerta, arrancándola de los goznes.
Sydney se levanta y corre, sube unas escaleras llegando a un piso superior. Un guardia sale de otra habitación y la ve. Él saca su pistola, pero los reflejos de Sydney se adelantan y consigue golpearle antes de que dispare. Ambos pelean, pero Sydney utiliza el trozo de las patas de la silla que todavía colgaba de las esposas, para darle varias veces en la cara. El guardia cae escaleras abajo.
Volvemos a la oficina de la Dra. Barnett, que la observa con sorna e incredulidad.
Barnett: ¿Hizo todo eso con una bala en el hombro?
Sydney: (desafiante y como si lo relatado fuese lo mas normal del mundo) ¿Acaso no me cree?
Barnett: Es impresionante. (asintiendo)
Sydney: No tanto. Si algo he aprendido aquí es que no hay droga como la adrenalina.
De nuevo, volvemos a su huida. Sydney corre a través del edificio, atravesando distintas dependencias. Un guardia sale de un cuarto. Ella dispara con el arma que le ha robado al otro guardia. Sydney da una voltereta en el suelo, disparando y dirigiéndose hacia otra puerta, donde se encuentra con otro guardia. Lo derriba de una patada, y logra salir a la calle. Está en Taipei todavía. Se refugia en un rincón de algún callejón para contactar con su padre. Su collar se convierte en un radio-transmisor, en el que una de las anillas es el micrófono.
Jack: (VO) ¿Dónde diablos estás?
Sydney: En medio de Taipei. Acabo de escaparme. ¿Vaughn está contigo?
Es de noche, vemos la pista de un pequeño aeropuerto, un avión preparado, aislado, junto a unos edificios. Suponemos que Jack está dentro.
Jack: (VO) No, no sabemos nada de él.
Jack está dentro del avión y tiene en sus manos un transmisor.
Jack: Sydney, tienes que llegar hasta el avión.
Sydney: Tengo que volver a buscarle.
Jack: ¡No hay tiempo! Las autoridades van a registrar esta pista.
Sydney: No puedo abandonarle. Retén el avión. Vuelvo al laboratorio.
Jack: ¡Sydney, espera!
Sydney corta la comunicación, se reajusta el collar y vemos que lo que parecían remaches, son lámparas rojas que indican que el transmisor está activo, Sydney lo apaga. Jack se ve obligado a hacer lo mismo. El plano se va abriendo y vemos a Will, ensangrentado y herido, con el rostro desfigurado por la tortura y los golpes que ha sufrido. Sentado junto a Jack en el interior del avión, sujeta una bolsa de hielo contra su ceja izquierda.
Will: ¿Quién es Vaughn?
Barnett: (VO) Hábleme de Vaughn.
Volvemos a la oficina de la Dra. Barnett.
Sydney: Es mi supervisor en la CIA.
La Dra. Barnett hace un gesto como diciendo "¡venga ya!", sabe que hay más. Se produce una pausa. Sydney mira hacia su lado izquierdo.
Sydney: Durante mucho tiempo fue el único en quien confié, y puede que aún siga siendo así.
La psiquiatra esboza una pequeña y rápida sonrisa.
Sydney: (ahora la mira a los ojos) Un amigo mío, un civil, Will Tippin, fue secuestrado. Vaughn vino a verme, me ofreció su ayuda, y fuimos junto con mi padre a Taipei a rescatar a mi amigo.
Barnett: ¿Cómo desapareció Vaughn?
Sydney: La última vez que le vi, fue la noche antes de que mi madre me disparara.
Escenas de la misión anterior. En el club, Sydney y Vaughn caminan juntos, hacia el acceso secreto a las instalaciones.
Sydney: (VO) Mientras mi padre pagaba un rescate a cambio de mi amigo, Vaughn y yo fuimos a destruir una de las instalaciones de investigación del secuestrador.
Ambos han recorrido el club hasta llegar a una puerta cerrada con candado. Sydney fuerza la entrada.
Sydney: (VO) Logramos entrar a través del edificio de un club contiguo. Durante el trayecto nos separamos.
Vaughn y Sydney se separan.
Vaughn: Suerte.
Sydney: Lo mismo digo.
La cámara sigue a Sydney.
Sydney: (VO) Cuando llegué al laboratorio que tenía que destruir, encontré algo... insólito.
Sydney se queda paralizada ante algo que aún no podemos ver, pero que parece enorme, mira hacia arriba. Está delante de una inmensa bola roja que parece flotar en el aire, sin sujeciones, es uno de los dispositivos de Rambaldi, pero su tamaño descomunal la ha desconcertado.
De nuevo, volvemos al tiempo presente, a la oficina de la Dra. Barnett.
Barnett: ¿Y qué era? (con curiosidad)
Sydney: La verdad, no tengo ni idea, pero no había tiempo e hice mi trabajo.
Sydney hace explotar el laboratorio y sale corriendo, mientras un
guardia armado salta por los aires detrás de ella, debido a la onda expansiva de la explosión, luego
vemos como cae al suelo.
Sydney: (VO) Al destruir el laboratorio de Khasinau, inundé el edificio.
La bola roja estaba llena de algún líquido (agua, en apariencia, un líquido transparente).
Vaughn corre por un pasillo. Sydney aparece al fondo, dando la vuela a una esquina, corriendo hacia él y gritando: ¡Vamos! ¡Vamos! y haciéndole gestos para que se de la vuelta y corra. Él se queda inmóvil, paralizado por lo que ve detrás de ella, una enorme ola. Ella sigue corriendo y cuando llega a su altura lo agarra del brazo y tira de él para que reaccione y corra, ella sigue corriendo, da la vuelta a otra esquina y unos metros detrás vemos, ¡por fin!, a Vaughn corriendo también. El pasillo es inacabable, vemos la enorme ola de líquido justo detrás de Vaughn.
Ambos se dirigen a una puerta blindada que se está cerrando. Sydney pasa por un resquicio e intenta mantenerla abierta, pero no puede y la puerta se cierra. Vaughn queda atrapado. Se miran fijamente el uno al otro, a través de un pequeño cristal que hay centrado en la puerta. El agua ya lo inunda todo. La cara Vaughn es empujada contra en cristal por la fuerza del liquido. Sydney da un respingo de rechazo y coge un extintor de la pared. Golpea el cristal con fuerza en repetidas ocasiones, sin hacer mella en él, mientras Vaughn la mira resignado, inmerso en el líquido de la bola. Con gestos le dice que se vaya. Sydney lo sigue intentando, pero un guardia se acerca por detrás y la derriba.
Volvemos al presente, a la oficina de la Dra. Barnett.
Barnett: Y cuando despertó, estaba esposada a una silla de aluminio.
Sydney: Después de escapar, volví al lugar donde le había dejado.
Vemos imágenes del laboratorio donde estaba la gran bola roja flotante. Hay muchos hombres con trajes aislantes de protección.
Sydney: Había un equipo de sustancias peligrosas que analizaba el agua. Robé un traje y entré.
Sydney, anda entre los hombres y mujeres con trajes de protección. Se ha metido en uno de ellos, aún lleva la peluca azul. Observa a uno de los hombres cogiendo una muestra (nos referiremos a él más tarde como el Probador). Ahora vemos donde está, está en un enorme laboratorio, donde la gran bola roja estaba suspendida en el aire, el laboratorio que ella hizo explotar. El agua ha dañado todo. La base de la gran bola roja flotante está en el suelo. Es un objeto metálico con forma de U y conectado a grandes generadores.
Volvemos a la oficina de la Dra. Barnett.
Sydney:(muy triste, y mirando hacia el suelo) Encontré su abrigo. Cuando por fin llegué al avión, Vaughn no había aparecido.
El avión ya está en el aire. Jack está frente a Sydney, coge una
jeringuilla y la golpea ligeramente quitándole el aire y la acerca a la herida del hombro de Sydney
para inyectarla, probablemente un anestésico. Vemos la herida sangrante de su hombro. Will observa la escena, desde el fondo.
Jack: Tranquila.
Se la inyecta junto a la herida. Sydney hace un gesto de dolor.
Sydney:(cerrando los ojos) ¡Ahh!
Jack:(mientras sigue inyectándole) ¿Qué ha sido del tipo que te disparó?
Sydney:(hace una pausa) No hubo tal tipo. Fue mamá.
Jack mira a su hija de reojo, no parece excesivamente sorprendido, y sigue curándole la herida.
Sydney: No parecía trabajar para Khasinau. Más bien Khasinau trabaja para ella.
Will se acerca a ellos, y toca a Jack en el brazo para llamar su atención.
Will: Perdona, ¿has dicho que tu madre te disparó?
Jack:(enfadado) Siéntate.
Suena el móvil de Sydney. Ella contesta.
Sydney: ¿Diga?
Ahora vemos a Francie que estaba en casa está viendo las noticias desde el sofá y la ha llamado. En la imagen del televisor se ve una foto de Will con su nombre. Más abajo dice: reportero desaparecido.
Francie: Hola, ¿dónde estás?
Sydney:(intentando que su voz suene normal, contenta, despreocupada) Regresando desde San Francisco. ¿Qué pasa?
Francie:(levantándose) ¿Sabes algo de Will?
Sydney:(mirando a Will) ¿Qué si sé algo de Will? No.
Will mira a su amiga muy extrañado, pero no dice nada.
Francie: Yo tampoco, y ahora mismo están dando la noticia de un artículo suyo que no debía ser publicado, a menos que él desapareciera.
En el televisor vuelven a poner su foto, incluyendo debajo una incógnita: ¿SD-6?
Sydney: Bueno, ¿y de qué trata el artículo?
Sydney no deja de mirar a Will. Parece que él se está dando cuenta de lo que ocurre, y su mirada refleja miedo.
Francie: Sobre el asesinato de tu prometido, de una conspiración, y de un grupo llamado "SD-6".
Sydney está muy sorprendida, no sabía nada de aquello.
Jack:(gritando) ¿Qué escribiste sobre el SD-6?
Will:(también grita) ¡Nada! ¡Sólo el nombre! ¡Ni siquiera sé que es! ¡Sólo había oído el nombre! ¿Por qué? ¿Usted sabe qué es? ¿Son un grupo? ¿Son buenos? ¿Son malos? ¿Trabaja para ellos?
Padre e hija se miran.
Volvemos a la oficina de la Dra. Barnett.
Sydney: Will hizo todas las preguntas que yo hubiera hecho.
Barnett: ¿Y qué le dijeron?
Sydney: Sin entrar en detalles, la verdad. Que mi padre y yo trabajamos para la CIA. Que nos habíamos infiltrado en el SD-6, una de las muchas agencias privadas con base en varios países, que trafican con armas, drogas e información, que utilizan medios encubiertos para socavar los gobiernos y la industria y así apoderarse del mundo.
Barnett: ¿Y cuál fue su reacción? (sonriendo con ironía)
En el avión, Will mira a padre e hija, incrédulo.
Will: ¿En serio?
De nuevo, en la oficina de la Dra. Barnett.
Sydney: Le pareció algo absurdo, como es normal.
Barnett: ¿El artículo de Will les puso en peligro, en el SD-6?
Sydney: Mis problemas en el SD-6 tenían un origen distinto. (apartando la mirada)
Cambio de escena, primer plano de Dixon.
Dixon: Como usted sabe, el año pasado me hirieron en una misión con la agente Bristow. Tengo pocos recuerdos de aquel día. El médico dijo que esa pérdida de memoria era típica, pero, la semana pasada recordé algo más. (está hablando con Sloane, ¡confesándose a Sloane!) Recordé que la agente Bristow trató de salvarme la vida usando una radio vía satélite. (Están sentados frente a frente en el despacho de Sloane en el SD-6) Lo… lo extraño fue que se identificó con un nombre en clave no facilitado por el SD-6. El nombre era Independiente. El jueves por la noche, seguí a la agente Bristow y vi como accedía ilegalmente a una de las dependencias del SD-6 en Santa Bárbara. Recé, señor, para que hubiera una explicación. Pero, cuando me encaré a Sydney, no la hubo. Como servidor de este país, y a pesar de que me rompe el corazón hacerlo, debo informar que pienso que la agente Bristow es una agente doble.
Primer plano de Sloane. Está muy serio y pensativo, pero no muestra ninguna otra emoción.
Sydney: (VO) Mi padre, naturalmente, lo había anticipado.
Vuelta al avión.
Jack: Tenemos que suponer que Dixon te habrá denunciado. Lo mejor es que yo asuma toda la responsabilidad.
Sydney: ¿Y qué va a ser de Will?
Jack:(a Will) No lo vas a pasar muy bien.
La cara de Will, además de las secuelas, es un poema, está alucinando y mira a Jack y luego a Sydney sin poder creer lo que le esta pasando.
Volvemos a la oficina de la Dra. Barnett. Sydney continúa el relato.
Sydney: Aterrizamos y fuimos al SD-6. Como mi padre vaticinó, a mi me arrestaron y él fue a ver a Sloane.
La siguiente escena transcurre en la oficina de Sloane.
Sloane: ¿Dio a Sydney el nombre en clave de Independiente?
Jack: Sí, así es.
Sloane: ¿Por qué?
Jack: Porque no confiaba en usted, llámelo instinto paternal. Y si se lo cuento ahora es por el artículo de Tippin.
Sloane: Debí matar a Tippin hace meses.
Sloane se sirve un vaso de agua.
Jack: El secuestro de Tippin nos llevó directamente hasta Khasinau. Sydney destruyó sus instalaciones, debilitando su organización. Los que no han perdido la vida, han huido. Es nuestra oportunidad. Entiendo que violé el protocolo, y que la Alianza podría matarme por ello, pero si no fuera leal a usted, Arvin... al SD-6, no habría regresado.
Sloane: ¿Y qué hay de Tippin?
Jack: Es insignificante, no sabe nada. Y matarle ahora, no haría más que atraer la atención. Me ocuparé de que nunca más vuelva a escribir un artículo.
Vemos aparecer un cable de acero, que sujeta una cincha de cuero que rodea la cintura de alguien, la cámara nos muestra que es Sydney, está sentada en una cama, y atada a ella mediante ese cable de acero y un cinturón de cuero rodeándole la cintura, del que salen unas esposas ajustadas a sus muñecas. Tiene el brazo izquierdo en cabestrillo, una herida, tapada en el brazo, en su cara vemos cierta tristeza mientras mira hacia la puerta de la habitación. Entra Dixon y se detiene ante ella unos segundos, luego avanza hacia ella y la libera del cinturón de cuero. Ella le mira extrañada. Dixon se sienta a su lado y comienza a hablar con ella.
Dixon:(quitándole las esposas) Acabo de hablar con Sloane. Hay momentos en la vida en los que no escuchamos a nuestro corazón, lo que sabemos que es cierto. En estos momentos, perdemos nuestra identidad y nos traicionamos. Poner en duda tu lealtad, tu virtud, fue para mi uno de esos momentos.
Dixon esta realmente dolido por lo que se ha visto obligado a hacer, creyendo que defendía a su país aun a costa de Sydney, está avergonzado también y se sincera con Sydney, su compañera y amiga. Sydney le escucha con atención y emocionada, y sin decir nada, apoya su cabeza en el hombro de Dixon, su amigo. Dixon vuelve su cara hacia ella y apoya su barbilla en la cabeza de Sydney. Les vemos desde lejos, juntos, unidos y apoyándose el uno en el otro, compañeros, sentados juntos en una estrecha cama. Volvemos a la oficina de la Dra. Barnett.
Sydney: (VO) Dixon es un buen hombre.
Sydney sigue contándole a la doctora la historia de los últimos acontecimientos, mientras se sujeta al brazo aún dolorido. Habla de Dixon.
Sydney: Todavía cree, como yo una vez, que el SD-6 es una división secreta de la CIA. Es lo más duro de ser un agente infiltrado.
Barnett: Tener que mentir a las personas que aprecias.
Sydney levanta la mirada y la mira con tristeza y repentinamente la mira de forma distinta, ladeando ligeramente la cabeza, como si se acordase de algo.
Ahora estamos en el almacén donde suelen reunirse Sydney y Vaughn. Vemos que Sydney se acerca de forma apresurada hacia Weiss.
Sydney:(muy preocupada y nerviosa) ¿Se sabe algo de Vaughn?
Weiss: Nada.
Sydney: ¿Qué diablos estáis haciendo?
Weiss: Hay un equipo en Taipei.
Sydney: Yo estuve en Taipei, ¿dónde van a ir?
Weiss: Han registrado el almacén.
Sydney: Ya le dije que yo registré ese almacén. (cada vez más nerviosa y cabreada, y elevando la voz)
Weiss: Seguimos todas las pistas posibles.
Sydney:(muy enfadada) A mi no me suelte el rollo típico de la Agencia.
Weiss: Sydney, por el momento, es lo mejor que podemos hacer.
Sydney:(gritando, hablando los dos a la vez) ¡Puede que ya se lo hayan llevado de Taipei!
Weiss:(también grita) ¡Entiendo lo que siente, también es mi amigo!
Sydney reacciona antes esas palabras, y ambos se calman.
Weiss: Sydney, le prometo que nos esforzamos al máximo. Sé que es difícil para ti, pero tienes que centrarte, tenemos trabajo que hacer.
Sydney: Lo sé, el SD-6 me envía a una misión en el Cabo Ferrat, en Francia.
Weiss: ¿Por qué? ¿Qué hay allí?
Sala de conferencias del SD-6, con Sloane, Marshall, Sydney y Dixon. La cámara enfoca un primer plano de Sloane, que comienza a explicarles la misión.
Sloane: "La petit rose", la mansión de Jean Marc Ravé, miembro de la Asamblea Nacional Francesa. Desde la destrucción del cuartel general de Khasinau y Derevko en Taipei - gracias Sydney - varios miembros de su organización han quedado expuestos. Ravé es uno de ellos. Ayudó a financiar sus actividades y es la clave para encontrar a Khasinau, a su madre y a otros colaboradores y llevarles ante la justicia.
De nuevo, volvemos al almacén.
Weiss: Llevarles ante la justicia... Me encanta, Sloane hablando de justicia. ¿Qué quiere que hagas?
Sala de conferencias del SD-6.
Sloane: Su misión es acceder a la casa de Ravé y colocar un micrófono en su despacho, si es que se ve capaz de hacerlo.
Sydney: Me veo capaz.
Ella le mira incrédula, Sloane le hace un gesto como diciendo ¿ah sí? Y ella le responde con otro gesto ¡desde luego!, ¿lo duda?
Sloane: Marshall...
Marshall:(se pone de pie) Lo que tenemos aquí es un teléfono, ya saben, de esos para hablar... "¿Hola? Mama, sí, mamá allí estaré, pero es que... ¿estará también la tía Ruffy?"
Sydney lo mira extrañada. Marshall se da cuenta, mira hacia Sloane, que está muy serio, y cuelga.
Marshall: Es un objeto universal con infinitos diseños, color, cables, componentes... Preparar un micrófono para un teléfono como éste supone que primero tengo que prever que tipo de teléfono es el que voy a intervenir, y después diseñarlo para que resulte invisible. Bienvenidos a la nueva era de la intervención telefónica. Este micrófono... está en el cable. (Sydney levanta las cejas) Es un diseño universal, funciona en cualquier aparato. Lo único que hay que saber es en que país se halla el teléfono, en este caso, La France. ¿Qué les parece?
En el almacén. Weiss está sentado mientras toma notas.
Weiss: En el cable, que bien. Los técnicos de la CIA te fabricarán un transmisor de retardo. Así controlaremos lo que el SD-6 escucha y nosotros lo oiremos todo.
Sydney asiente. Weiss se levanta.
Weiss: Respecto a Vaughn, yo también rezo.
Weiss le pone una mano en el hombro a Sydney como gesto de apoyo y se marcha. Ella queda unos instantes consternada, intentando sobreponerse a sus sentimientos y deseos, que serian salir corriendo en busca de Vaughn.
Sydney: (VO) Así que en lugar de regresar a Taipei para buscar a Vaughn...
Volvemos al presente, a la oficina de la Dra. Barnett.
Sydney: Salgo hacia Francia dentro de media hora. (algo enfadada)
Barnett: Una cosa más, no ha dicho nada acerca de su madre.
Hay unos instantes de silencio, mientras la cara de Sydney cambia varias veces de expresión, como si no pudiera liberar completamente sus sentimientos hacia su madre y expresarlos verbalmente. Agresiva.
Sydney: ¿Qué se supone que debo decir? ¿Algo profundo? La primera vez que veo a mi madre en veinte años y casi me mata, lo que habría hecho de mi el décimo tercer oficial de la CIA que ella mata. Es ex-agente del KGB, ha traicionado a mi padre, me ha traicionado a mi, ha traicionado a este país. Lo único que hay que saber acerca de esa mujer es que es una mala persona.
Barnett: Creo que éste ha sido un buen comienzo. (sonríe satisfecha)
Sydney: Como ya he dicho... puedo manejar los problemas que tengo.
Muy seria de nuevo y como queriendo confiar en si misma, en sus palabras. La doctora Barnett asiente y Sydney sonríe con una mueca, manteniendo el gesto serio. No está totalmente convencida. Se levanta para marcharse. Mientras, la Dra. Barnett la sigue con la mirada con una media sonrisa, como diciéndose, ¡hemos abierto una puerta en su interior!
Estamos en un laboratorio, vemos una mesa metálica de las que se utilizan para las autopsias, hay un hombre oriental, con los ojos muy abiertos y vemos una mano enguantada con un bisturí, haciendo una incisión coronal, desde la sien izquierda hacia la derecha, siguiendo la base del frontal hasta la sien derecha, la herida sangra, es sangre fresca. El hombre oriental abre y cierra los ojos varias veces. ¡Está vivo! Pero no parece darse cuenta de nada. La cámara nos muestra al hombre, es Khasinau con mascarilla quirúrgica y una bata que le cubre de arriba debajo, de color gris. La víctima vuelve a parpadear. Otro hombre de aspecto oriental, vestido con traje caro, pelo largo, sujeto en una coleta, se acerca a él.
Probador: Dr. Khasinau, el Sr. Ravé le llama.
Khasinau se quita la mascarilla y se acerca al teléfono más cercano, lo descuelga. Habla en francés con su interlocutor. A su espalda, dos hombres traen a otro "paciente" en una camilla y lo colocan junto al que acaba de hacer la incisión quirúrgica. ¡Es Vaughn! Y está vivo, pero en la misma situación de inmovilidad que el otro hombre, semi-consciente, con los ojos abiertos pero sin capacidad de reacción.
CAP FERRAT, FRANCIA
Estamos en los alrededores de la mansión Ravé. Es enorme y hay muchos coches, es de noche y hay varias ventanas iluminadas. Vemos una furgoneta de color oscuro aparcada cerca, dentro está Dixon, el interior está lleno de pantallas de vigilancia. Dixon tiene unos auriculares con micrófono incorporado y habla a través de él con Sydney.
Dixon: Pájaro azul, ¿estás cerca?
Sydney: Casi he llegado.
Vemos una oscura figura descender en un paracaídas de color negro sobre el césped de la mansión, es Sydney, rubia, media melena lisa, con gafas, se toca el brazo dolorido.
Sydney: ¡Maldita sea!
Dixon: ¿Estás bien?
Sydney: Es el hombro, pero estoy bien.
Se quita el mono de paracaidista y vemos el vestido negro de terciopelo que lleva debajo, con brocados de flores en hilo de plata alrededor del escote, la cintura y el borde inferior del vestido y una abertura en la falda del vestido, que se abre al andar, casi hasta la cadera. Entra en la casa. Hay una fiesta. Camina entre los invitados con una copa de champagne en la mano y un canapé, habla con Dixon a través de un auricular invisble.
Sydney: La primera fase va bien. El aperitivo es delicioso.
Dixon: No te olvides de guardarme un poco. ¿Puedes ir arriba?
Sydney: Creo que sí.
Sydney deja la copa, se acerca a las escaleras y sube al primer piso. Arriba, camina por el vestíbulo.
Sydney: ¿La segunda puerta a la derecha?
Dixon: Si, la segunda a la derecha.
Vemos a Sydney andar a través de un pasillo del interior de la casa, entra en un despacho con las paredes cubiertas de estanterías llenas de libros, es el despacho de Ravé. Saca el cable telefónico de su escote y lo conecta al teléfono.
Ahora estamos en Los Angeles, en la sala de vigilancia de la CIA. Weiss está allí con su equipo.
Weiss: ¿Recibimos alguna señal?
Agente: Si, tenemos la señal.
Sydney descuelga el teléfono para hacer una prueba. Cuenta en francés hasta seis.
Sydney: Un, deux, trois, quatre, cinq, six.
En la sala de vigilancia de la CIA. Vemos a Weiss con otro agente y a medida que oímos las palabras de Sydney, éstas se ven reflejadas en una pantalla donde hay un medidor de las ondas de la voz, duplicado, primero en la parte superior y luego en la línea inferior.
Agente: Muy bien. Dejemos que el SD-6 lo oiga.
Dixon escucha.
Sydney: Un, deux, trois, quatre, cinq, six.
Dixon: Te recibo, Pájaro azul. Sal de ahí.
Sydney cuelga. Al bajar las escaleras ve al hombre que habíamos visto anteriormente y que le avisó a Khasinau de que tenia una llamada, aspecto oriental, con pelo largo, sujeto por una coleta, traje caro, que avanza entre la gente de la fiesta. Ella recuerda (se nos muestra un flashback de imágenes) haber visto a ese hombre (el Probador), con traje de protección de alto riesgo, analizando muestras en el laboratorio en el que perdió a Vaughn, al destrozar la esfera roja, en Taipei. El hombre sale del salón por una puerta lateral y Sydney sorprendida, pero decidida, lo sigue.
En el laboratorio, Vaughn está sobre una camilla y Khasinau está extendiendo yodo por su pecho, a lo largo del esternón y el abdomen, como si fuera a empezar a operarle, como hizo con el anterior. Sydney, baja por unas escaleras que parecen conducir al interior del laboratorio.
Khasinaur:(al hombre trajeado) Terminaré en 20 minutos.
Probador: Sí, señor.
Una de las paredes del laboratorio está llena de frascos de muestras, llenos de un líquido transparente que pudiera ser formol. El Probador coge un maletín y se va.
Khasinau ha terminado de pintar con yodo a Vaughn y se vuelve para colocarse nuevamente la mascarilla y coge de una mesita auxiliar, una pequeña sierra mecánica, encendiéndola.
Sydney se esconde para que no la vea el hombre del traje cuando pasa a su lado para dirigirse de nuevo hacia las escaleras, y después avanza entre camillas que tienen a distintas personas, orientales, al parecer muertas, algunas de ellas cubiertas por plásticos.
Khasinau acerca la pequeña sierra giratoria al pecho de Vaughn, con la intención de hacerle, al parecer, una toracotomía a lo vivo.
Mientras Sydney se acerca, repentinamente, una de las víctimas a la que parece que le han extirpado un ojo, le agarra del brazo. Ella da un respingo y se echa hacia atrás derribando algo. Khasinau se detiene y apaga la sierra cuando escucha el ruido y se baja la mascarilla. Sydney entra al quirófano o lo que eso sea y ve a Vaughn sobre la mesa de operaciones aparentemente dormido. Khasinau ataca a Sydney por detrás, intentando taparle la boca con un anestésico, tipo éter, aplicado a una gasa. Sydney se desprende de él y se da la vuelta asestándole una patada, comienza un intercambio de puñetazos y patadas, pero Khasinau la golpea fuertemente y ella cae al suelo. El cree que ha perdido el conocimiento y sale al pasillo.
Khasinau: Orci, Yatsko, venid rápido. ¡Tenemos un agente externo!
Sydney tendida en el suelo, dolorida, hace un enorme esfuerzo y apoyándose en las manos comienza a levantarse, hasta que se pone de pie. Se gira, ve a Vaughn y corre hacia él.
Sydney: Vaughn, ¡tienes que levantarte!, ¡tenemos que salir de aquí!
Ella le desabrocha las correas que lo ataban a la camilla y agita su cara para que despierte. Vaughn murmura. No la escucha, no puede moverse.
Sydney: Vamos, no tardarán el volver.
Ella mira a su alrededor buscando algo que pueda ayudarla y se acerca corriendo hacia una vitrina llena de viales de medicamentos. Encuentra una gran jeringuilla con una aguja de unos 15 cms y coge uno de los viales.
Vaughn:(muy aturdido) ¿Syd?
Sydney: Lo siento mucho, voy a inyectarte adrenalina. Tenemos que escapar.
Llena la gran jeringuilla del líquido del vial.
Vaughn: No lo hagas.
Sin pensárselo se lo clava a Vaughn en el pecho, a la altura del corazón.
Vaughn: ¡Arghhhh! ¡Arghhhh!
Vaughn se incorpora inmediatamente, como un resorte.
Sydney: ¡Vamos! ¡Vamos!
Cogidos de la mano, corren hacia fuera. Segundos después, llegan Khasinau y sus hombres armados.
Ya fuera, Sydney y Vaughn descienden por un terraplén del jardín de la mansión, para ocultarse un segundo bajo un árbol. Vaughn se pone una camisa que ha cogido de la cocina de la casa y se la va abrochando mientras corren.
Vaughn: ¡Ow! Duele (sonríe)
Sydney: Lo siento.
Vaughn: No importa. ¿Dónde estamos?
Sydney: En Francia.
Vaughn:(asombrado y bajo el efecto de la adrenalina) ¿En Francia? ¿De verdad? Francia...
Sydney: Hay mucho que explicar. Debo volver antes de que Dixon vuelva a por mí. Podrás regresar a Los Ángeles, ¿verdad?
Vaughn asiente y sonríe de una manera extraña, aunque cariñosa.
Sydney: ¿Qué?
Vaughn: Me has salvado la vida.
Sydney:(mientras le sonríe) Nos vemos en Los Ángeles.
Vaughn sonríe. Sydney sonríe. Se sonríen el uno al otro. Él quisiera besarla. Ella sonríe, duda durante un largo instante, pero se va. Vaughn se gira para verla marchar sin perder la sonrisa.
LOS ÁNGELES
Tras su exitosa misión, Sydney vuelve al despacho de la Dra. Barnett.
Barnett: (con una enorme sonrisa) La operación en Francia debe haber ido bien. Parece mucho más animada.
Sydney:(sonriente) Los médicos dicen que Vaughn se recuperará...
Se produce una pausa. Sydney deja de sonreír y niega con la cabeza, mientras la psiquiatra se extraña y le interroga con un gesto.
Sydney: Ya sé lo que está pensando y la respuesta es no. No se ha cruzado ninguna línea. Vaughn es mi supervisor, y tenemos una relación profesional... Sólo eso.
Barnett: En realidad, estaba pensaba en su amigo el periodista. (con una burlona sonrisa)
Sydney alza sus cejas, mostrando su sorpresa, y un pelín de vergüenza, cambia el gesto y se muestra muy preocupada.
Sydney: ¡Ow! (una leve pausa) A Will no le va tan bien.(VO) En Taipei, fue torturado, pero en varios sentidos creo que las cosas han empeorado para él.
Will y Jack se encuentran en un oscuro edificio. Will tiene la manga de la camisa levantada, y una goma compresora en el brazo, mientras Jack tantea las venas, parece que le va a inyectar algo. Vemos que Will sigue con la boca totalmente deformada por la hinchazón tras las horas de tortura que pasó.
Jack: La única forma de que el SD-6 te deje vivir, es destruyendo la vida que has llevado.
Will: Lo entiendo pero, ¿no se le ocurre otra manera?
Jack: Sí, se me ocurren bastantes, pero todas implican tu entierro.
Jack: ¿Es su forma de bromear? Es morboso, Jack...
Jack prepara una jeringuilla llenándola con algún producto parecido a la morfina, ya que lo extrae de un vial.
Jack: Te llevarán a una casa donde se vende droga. Una hora después, habrá una redada. Es vital que tú mismo des la cara frente a la prensa. Si no haces público este asunto, serás hombre muerto.
Will: Estoy asustado.
Jack: Lo sé.
Ambos se miran en silencio.
Jack: ¿Listo?
Will asiente y Jack le inyecta la aguja.
Vemos a policías armados en una redada antidrogas, irrumpiendo en una casa donde se vende droga. Un par de policías empujan a los drogadictos contra la pared, arrestándolos. En el suelo, en un colchón sucio, Will se gira. Parece uno de ellos.
Más tarde, en la comisaría de policía, Will es escoltado por un oficial dirigiéndose hacia Francie. Su amiga, que está llorando, lo espera sentada. Él se acerca y ella se levanta.
Francie: ¿Heroína?
Will: Te lo explicaré, ¿de acuerdo?
Francie: Tendremos que salir por detrás. La prensa está esperándote.
Will: Quiero salir por delante.
Fuera de la comisaría, un grupo de periodistas están esperando ansiosos. Will sale con Francie del brazo.
Reportero 1: ¡Aquí está!
Reportero 2: Sr. Tippin, ¿el SD-6 le ha hecho esto?
Reportero 3: ¿Es verdad que tenía heroína en su sangre?
Reportero 4: ¿Puede hacer alguna declaración?
Will: Tengo problemas con la heroína desde hace tres años. Me avergüenzo por mí y por mi familia al decir que, todo lo que escribí la mayor parte del tiempo ha sido ficción, incluido mi último informe sobre una organización a la que llamé "SD-6".
En la oficina de Sloane, Sydney y él están viendo las noticias. Sloane está situado detrás de Sydney y no puede ver su cara.
Will: Fueron intentos desesperados por...
Sloane apaga la televisión con el mando a distancia. Se acerca a Sydney, que está de espaldas a él.
Sloane: Aunque resulta duro verlo, tu amigo ha sido afortunado. Podía haber acabado mucho peor.
Sloane posa una mano en el hombro de Sydney. Ella no puede ocultar un gesto de desprecio.
Sloane: Sabe lo mucho que la aprecio, Sydney. Si le he perdonado la vida ha sido por usted. No quería que perdieras a otra persona a causa del SD-6.
Sydney: (fingiendo una sonrisa y volviéndose hacia Sloane) Gracias.
Sloane: Hay otra cosa, algo quería pedirle. Significaría mucho para mí que hablaras en el funeral de Emily.
Sydney no expresa exteriormente una emoción, pero parece sorprendida, extrañada y emocionada a la vez.
Ahora vemos a Will, en el baño del apartamento de Sydney y Francie, vomita. Jadea. Está sentado en el suelo, de espaldas. Francie llama a la puerta entra y lo mira, su cara es de enorme tristeza.
Francie: ¿Estás bien?
Will: (irónico)Fantástico.
Se limpia la boca. Oímos como se abre la puerta principal de la casa, así que Francie sale del baño para ver quien es. Will se apoya contra la pared. Sydney y Francie se encuentran en el salón.
Francie: Está en el baño.
Sydney y Francie se abrazan.
Sydney: ¿Cómo está?
Francie:(llorando) Está... mal. (secándose las lágrimas) Tengo que ver a mi administrador. Volveré en una hora, ¿puedes cuidar de él?
Sydney: Sí. Francie, se pondrá bien.
Francie se marcha. La cámara se mantiene en un primer plano de Sydney y comienza a oírse la voz de Will.
Will: (VO) Estaba allí, metiendo las cosas de mi mesa en una caja de cartón.
Will y Sydney están sentados en el sillón de la casa de ésta, ya casi no hay restos de la tortura en la cara de Will, se ha dejado algo de barba y le esta contando su despedida del periódico.
Will: Y al levantar la vista, todos los de mi oficina estaban mirándome. Esta tarde he salido por última vez de mi despacho y todos me han dicho: "Cuídate tío", y cosas así.
Sydney:(muy apenada, y mirando al suelo) Lo siento mucho, Will.
Will:Eh, oye, estoy sentado aquí, en un sofá, estoy vivo. (Sydney le acaricia el hombro, para darle ánimos, él suspira) ¿Ahora mismo nos escucha alguien?
Sydney: No. Esa lámpara desactiva los micrófonos. Estamos seguros.
Sydney le pone la mano en la cabeza, y lo gira hacia ella.
Sydney: ¿Cómo va tu boca?
Will: Oh, no está tan mal. (ahora se ríe, no ha perdido su sentido del humor) Me he quedado sin seguro el mismo día que necesitaba un empaste.
Ambos ríen. Y al reírse a Will le duele de nuevo todo, en especial la boca.
Suena el móvil de Sydney. Ella vuelve a acariciarle en la cabeza y se levanta para ver quien la llama.
Will:¿Quién es? (Está esperando una respuesta, pero ante el silencio de Sydney…) Sólo di buenos o malos y lo entenderé.
Sydney: Buenos (sonríe)
Sydney descuelga.
Sydney:(cariñosamente) Hola.
Flashback. Vemos a Vaughn que nada debajo del agua, le está contando lo que le pasó en Taipei.
Vaughn: De pequeño nadaba muy bien. Recorría cien metros en sesenta y ocho segundos.
Mientras nada se quita el abrigo que Sydney encontró después entre los restos.
Vaughn: No sabes lo superfluo que resultó eso la noche que estuvimos en Taipei. En los últimos dos mil años ha habido inventos increíbles, pero ninguno tan increíble como el destornillador.
Vaughn desatornilla el panel del techo del vestíbulo y consigue salir hacia la superficie. Respira. Después se introduce en el sótano, empapado.
Vaughn: (VO) Creí que estaba a salvo.
Corre por el pasillo, pero sale un guardia en una esquina. Le apunta con una pistola.
Vaughn: Pero me dejaron sin sentido. Cuando desperté estaba en Francia.
Vaughn está contándoselo a Sydney en el almacén donde se suelen reunir.
Sydney: Cuando te vi tras ese cristal... te juro que creí que ibas a morir.
Ambos se miran fijamente. En ese instante, se escucha que alguien entra. Son Jack, Weiss y un tercer agente de la CIA.
Jack: Hemos interceptado una llamada de un agente de Khasinau. Hace referencia a algo llamado "La Biblia".
Sydney: ¿Qué es?
Jack: Es un manual de las operaciones de todo su cartel: contactos, armas, inventario tecnológico, objetivos... Información que Khasinau y tu madre necesitan para volver a sus actividades, pero si lo recuperamos, podremos evitarlo.
Vaughn: ¿Se sabe dónde estaba esa Biblia?
Jack: Estaba en Taipei. Cuando el laboratorio fue destruido, el agente que llamó a Khasinau se lo llevó para protegerlo. Piensa entregárselo mañana a Khasinau en el puerto de Barcelona, muelle 347.
Sydney: ¿El SD-6 lo sabe?
Weiss: Gracias al transmisor de retardo que colocaste, controlamos la señal que el SD-6 recibe. No oyeron la llamada.
Jack:(a Sydney) Irás a interceptar el libro. Sales dentro de veinte minutos.
PUERTO DE BARCELONA, ESPAÑA
Weiss, Vaughn, Sydney y un agente de la CIA están vigilan desde varios puntos del muelle, armados y con prismáticos. Se comunican a través de transmisores.
Sydney: ¿Se ve algo?
Vaughn: Todavía no. Por cierto, en Barcelona hay muy buenos restaurantes.
Sydney: Sí, lo sé.
Vaughn:(sonriendo) ¿Sabes en qué estaba pensando?
Sydney: Creo que sí.
Vaughn: Si pudiéramos ser vistos juntos en público, luego podríamos ir a tomar un bocado.
Weiss: ¿Podemos ir el equipo entero? Me muero de hambre.
Sydney sonríe. Todos están vigilando el muelle con los prismáticos desde sus posiciones.
Khasinau aparece sólo conduciendo un coche.
Sydney: Muy bien, tenemos a Khasinau.
El coche se detiene. Se acerca otro vehículo, un jeep, que se coloca junto al otro.
Agente: Todos a sus puestos. Listos para actuar.
Alguien vestido totalmente de cuero negro y con guantes, está montando un rifle con mira telescópica y apunta hacia el lugar. Es Irina, escondida. Fija el objetivo. El conductor del segundo coche se baja, y se dirige al de Khasinau, con un maletín en la mano.
Agente: El correo lleva un maletín. Tiene que ser La Biblia.
El hombre acerca el maletín a la ventanilla de Khasinau y éste baja la ventanilla del coche.
Agente: A la de tres. Ocupen sus posiciones.
Sydney carga su pistola. Khasinau coge el maletín. Sydney y Vaughn bajan las escaleras de las respectivas naves en las que se encuentran.
Agente: Uno, dos...
El agente también avanza, descendiendo por las escaleras metálicas donde se encontraba vigilando. Irina sigue apuntando, pero se sorprende al escuchar las voces de los agentes dirigiéndose a los hombres de los coches.
Agentes: ¡Al suelo! ¡Las manos en alto! ¡Suelte el maletín! ¡Póngalo en el suelo! ¡Fuera del coche! ¡Déjeme ver sus manos! ¡Fuera! ¡Ahora!
Todos los agentes del equipo se van acercando a los dos coches, con las armas preparadas y apuntándoles. Syd corre hacia los coches, ya que ella estaba situada algo más lejos. De repente, alguien comienza a disparar. Alcanza al coche de Khasinau. Luego al otro coche, parece que dispara de forma indiscriminada. Todos intentan cubrirse. Khasinau sale del coche se agacha, coge el maletín y empieza a correr. Sydney le ve y le sigue.
Agente: ¿Quién diablos dispara?
Vaughn: Weiss, voy a por el tirador, ¡cúbreme!
Todo lo que Vaughn puede ver son las piernas de Weiss, inmóviles al otro lado del coche de Khasinau.
Agente: ¡Equipo Bravo, desplácese hacia el Oeste! ¡Equipo Charlie, hacia el Este!
Vaughn:(gritando) ¡Weiss!
Vaughn corre hacia el coche y ve a Weiss presionando sobre una herida de bala que ha alcanzado su cuello. Sangra abundantemente.
Vaughn: Tranquilo, estoy aquí.
Weiss se estremece. Respira con dificultad.
Sydney atraviesa el muelle corriendo tras Khasinau. Un agente de la CIA sube por las escaleras hacia el techo del edificio, en busca del tirador, pero no encuentra a nadie. Irina fijó el rifle al suelo con una mochila, introdujo un destornillador en el gatillo del rifle, ató un cordel al mango del destornillador, el cordel da la vuelta a una de las barras de la barandillas del tejado y luego ató el otro extremo del cordel a una veleta, cada vez que se disparaba el rifle, la veleta se daba la vuelta y volvía a disparar, como estableciendo un circulo.
Khasinau entra en una nave del puerto mientras sigue corriendo. Sydney le corta el camino.
Sydney: ¡Quieto!
Ahora Sydney está delante de él, apuntándole con una pistola. Khasinau se detiene.
Sydney: Suelte el maletín.
Él obedece.
Sydney: De rodillas y manos a la cabeza.
Sydney se acerca más. Khasinau se ríe, se da la vuelta y se arrodilla, pero no está dispuesto a hacerlo sin pelear. Cuando Sydney está justo detrás suya, e intenta cogerle un brazo para esposarle, él le golpea las piernas y su pistola sale volando. Khasinau se coloca encima de ella y comienza a estrangularla. Sydney le da una patada, y se lo quita de encima. Ambos se levantan. Vuelven a pelear. Khasinau intenta derribarla a puñetazos, pero Sydney le gana esta vez y cae al suelo. Coge su pistola del suelo y vuelve a apuntar.
Irina: (VO) Suéltala.
Sydney se detiene, tira la pistola al suelo, de espaldas a su madre, mientras respira agitadamente por la pelea, Khasinau comienza a levantarse, ambos tienen huellas en la cara de su reciente pelea. Irina le está apuntando con una pistola. Syd deja caer su pistola. Khasinau se levanta. Syd se gira para ponerse frente a su madre, clava los ojos en los de su madre. Y ve en ellos que va a disparar y comienza a respirar apresuradamente. Irina dispara con sonrisa burlona y Sydney se sobresalta, Mira su pecho buscando el agujero de bala, pero no lo encuentra. Se vuelve hacia Kashinau, este, sorprendido baja la vista y ve como sale sangre a borbotones de su pecho. Irina sonríe a Syd burlonamente. Khasinau cae al suelo, muerto con cara de asombro.
Irina: Las manos detrás de la cabeza, de rodillas. La cabeza en el suelo.
Sydney la obedece. Irina aleja la pistola de su hija de una patada y recoge el maletín. Syd con la cara apoyada en el suelo, no puede verla, porque está a su espalda, oímos unos pasos alejándose.
Irina: La verdad lleva tiempo.
Sydney se incorpora. Su madre se ha desaparecido.
LOS ÁNGELES
Oficina de la Dr. Barnett. Sydney abre y llama a la puerta. Está apunto de llorar.
Sydney: ¿Tiene un momento?
Barnett: ¿Se encuentra bien?
Sydney: ¿Se ha enterado?
Barnett: ¿De qué? Siéntese. (no sabe nada de lo sucedido)
Sydney pasa y se sienta, lleva un pañuelo en la mano, ha estado llorando.
Sydney: Hoy he ido al funeral de la esposa de Sloane.
Antes del funeral, en su casa, Sydney camina por su habitación mientras Will está sentado en su cama.
Will: ¿Vas a elogiar a la esposa de ese cabrón?
Sydney: Sí.
Will:¿La esposa del diablo? ¿La esposa del tío que hizo matar a Danny? ¿Del tío que quería matarme?
Sydney se dirige al baño con una polvera.
Sydney: Aparte de haber estado casada con un hombre horrible, Emily era una buena persona. Y si aquellos que la querían no hablan en su funeral por culpa de él, es que no hay justicia. Eso sólo le fortalecería.
Sydney se está retocando la mejilla con maquillaje, donde tenía la marca del golpe de Kashinau.
Sydney:(volviendo a su habitación) No se nota el morado, ¿verdad?.
Will le aplica un poco más de maquillaje.
Will: ¿Y en esto consiste tu vida? ¿Mentir constantemente a todo el mundo? Yo lo he hecho sólo dos días y me está matando.
Sydney: Cuando descubriste lo mio estaba aterrorizada... por lo que le ocurrió a Danny cuando supo la verdad. Pero egoístamente, también me sentí muy aliviada, porque tú ya lo sabías, porque no tenía que pensar cada vez que hablábamos. Podía ser yo misma.
Francie: (VO) ¿Hola?
Sydney: Estamos aquí.
Will:(susurra) No se te ve el morado.
Intentan sonreír.
Francie:(muy contenta) Hola.
Will: Hola.
Francie: Tengo local, ¡voy a abrir un restaurante!
Will:¡Es genial!
Sydney: ¡Enhorabuena!
Francie: ¡Gracias!
Estamos en el cementerio, un grupo de gente de pié alrededor del ataúd de Emily, todos de negro. Sydney, Jack, Sloane y varios conocidos están allí reunidos.
Sydney:(emocionada) Conocí a Emily poco después de empezar a trabajar en Crédit Dauphine. Como muchas mujeres jóvenes, me intimidaba... el mundo. Intentaba encontrar una referencia. Mi padre, como durante casi toda mi vida, estaba ocupado trabajando. Perdí a mi madre a los seis años, así que no tenía a nadie a quien acudir, ningún ejemplo. Una noche, Arvin me invitó a cenar. Recuerdo que al acabar la cena, Emily me acompañó al coche. Apenas la conocía, pero ella me dijo con ese sencillo y alentador tono de voz... "Todo te va a ir bien". Pensando en ella, a menudo me hacia preguntas sobre mi madre. Sobre como habría sido (en un susurro) si hubiera vivido.
Vemos una figura caminando, desenfocada.
Sydney: (VO) ¿Habría sido tan fuerte como Emily? ¿Tan amable? ¿O tan buena? Siempre me decía a mi misma que habría tenido esas cualidades. Aunque no pudiera saberlo, sencillamente quería creerlo.
La figura se va enfocando más.
Sydney: (VO) Pero Emily no fue sólo la madre que nunca tuve. Fue la madre que todos hubiéramos querido tener.
Es Irina. Está hablándole a una de las recepcionistas de la CIA. Ésta parece muy sorprendida y tiene que sentarse.
De nuevo en el funeral, Sloane abraza a Sydney. Se despiden. Ella ve a Jack hablando por su teléfono móvil y se acerca. Jack cuelga.
Sydney: Papá...
Jack: Era Devlin. Se ha presentado en la CIA. Acaba de... rendirse. Dice que quiere cooperar.
Sydney: ¿Quién?
Jack: Tu madre.
Ambos se quedan en silencio.
En la sesión de terapia, Sydney llora y se pasa el pelo por detrás de la oreja derecha.
Sydney:No estoy segura de que sea un problema que sepa controlar.
Irina, en el mostrador de recepción, muy tranquila, se pone el pelo detrás de la oreja, con el mismo gesto que Sydney.
Fin del episodio.