Capítulo 3x02: Succession
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Comienza con imágenes del último capítulo de la temporada 2 "The Telling", en que Sydney y Vaughn, esperan a Sark, tras una información que les da su madre, para apresarle en una sala de fiestas de Estocolmo. Vaughn arroja a Sark contra el cristal de una mesa del restaurante, mientras Sydney, disfrazada con peluca rubia de pelo corto y traje negro muy escotado, con toda la espalda al aire, muy elegante y con una pistola en la mano derecha le apunta a la cabeza.
Sydney: ¡Quieto! ¿Dónde demonios está mi padre?
Sark: No hay ningún problema, mi lealtad es flexible. (tiene la nariz llena de sangre, por el golpe)
Luego vemos durante un instante a de Sark en prisión, sentado frente a alguien.
Después pasamos a la escena del capítulo 3x1 'The Two' en la que Sydney esta casi llorando, y mira con enorme tristeza a Vaughn.
Sydney: Y... tú te casaste.
Vaughn: Lo hice.
Asintiendo, pero también con una enorme tristeza y emoción en sus ojos.
En la siguiente escena, también del capítulo 3x01, Sydney esta frente a Vaughn. Sydney habla deprisa, volcándose y poniéndose más emocionada, a cada palabra que sale de sus labios. Ambos, Vaughn y Sydney, parecen a punto de llorar en cualquier momento. Ella esta terriblemente dolida, herida en lo mas profundo y rabiosa e indignada con él.
Sydney: ¿Quieres saber cómo me siento? (jadea para poder respirar) ¡Me siento horrible! (tratando de contener las lágrimas) Y no, porque te haya perdido..., sino por que... si hubiera sido yo..., hubiera esperado.
Pasamos a otra escena del capítulo anterior en la que Sloane está en su despacho de Zurich de la compañía Omnifarm.
Sloane: Entonces elegí enderezarlo, dando información a la CIA con la que fueron capaces de desmantelar, al menos, 2 docenas de células terroristas.
Sydney: No se como ha podido convencer a la CIA, para que confíe en usted. (Su voz es de hielo, pero sus ojos se han llenado de lágrimas)
Luego vemos una foto de Adrian Lazarey, también del episodio 3x01.
Jack: Adrian Lazarey, diplomático Ruso.
Sydney: (mirando a Jack) Nunca le había visto antes.
Jack se acerca al PC y aprieta una tecla. Aparece en la pantalla una imagen de vídeo, en blanco y negro, de Lazarey sentado tras la mesa de un escritorio, en lo que parece un despacho.
Jack: Esto procede de una cámara oculta que yo puse. Así es, como supe que estabas viva.
Sydney mira el vídeo y Jack la mira a ella fijamente. Ahora podemos ver nosotros el vídeo y vemos a Lazarey que aparece, dirigiéndose al escritorio dándole la espalda a ella, entonces vemos como Sydney saca de la manga de su abrigo, un cuchillo.
Esta justo, junto a la espalda de Lazarey. La rubia Sydney se abalanza hacia Lazarey le agarra con el brazo izquierdo, mientras le corta el cuello con la mano derecha... Sydney emite un grito ahogado en ese momento...
Primer Acto
BERLÍN, ALEMANIA
Horizonte de Berlín de noche. Un hombre, en el pasillo de un edificio, limpia el suelo con una fregona. Lleva unos auriculares, como si estuviese escuchando un walkman. Dos hombres se acercan a él por detrás, hablando en alemán. Aparecen unas letras en la pantalla que identifican el edificio como las oficinas centrales de Leizig Aerospace.
Hombre 1: "Good nacht" (Buenas noches)
Conserje: "Izt morgen" (Hasta mañana)
Los dos hombres entran en el ascensor, hablando aún en alemán, y se cierran las puertas. El conserje acerca su mano hacia el intercomunicador, que suponemos lleva en su oreja, y se conecta.
Conserje: (en ruso) Están en el ascensor.
Base de operaciones: (en ruso) La sujeción está lista. (pulsa un botón en un dispositivo que está situado a su lado en una especie de cuadro de mandos de algo). Activando la carga.
Voz del comunicador: (en ruso) Recibido. Tiempo estimado de acción, un minuto.
La carga se activa, vemos unas luces rojas circulares, que se ponen en funcionamiento de forma alternativa.
La cabina del ascensor desciende y el contador digital de los pisos van marcando la altura 29, 28, 27. Los dos hombres del ascensor siguen hablando en alemán, ajenos a todo. Ahora vemos el dispositivo, las luces circulares se encienden todas juntas y en ese momento explota. El ascensor empieza a caer en picado por el hueco y vemos el pánico en las caras de sus ocupantes en la cabina, sentados en el suelo y otra vez la cabina descendiendo a toda velocidad. Volvemos al contador digital donde los números descienden rapidísimamente: 21, 20, 19, 18... Los dos hombres de la cabina están gritando de horror. De repente, cuando el ascensor llega al piso 13, se detiene. Vemos un cable enganchado a uno de los frenos que se tensa. Antes de que los hombres puedan recuperarse del susto, repentinamente, la cabina empieza a moverse y a subir a una gran velocidad. El más joven de los hombres empieza de nuevo a gritar. La cabina del ascensor se eleva por el hueco ascendiendo hasta el tejado, donde irrumpe por el techo del tejado y vemos que está enganchada a un helicóptero, que se la lleva sobrevolando los edificios.
LOS ÁNGELES
Estamos en un oscuro almacén, donde dos figuras están sentadas inclinados sobre una mesa.
Jack: (VO) Vale, Sydney, el test ha terminado.
Vemos a Sydney quitándose los electrodos que tenia en las sienes hace unos momentos.
Jack: Si todavía estuvieras bajo la influencia de alguna técnica de lavado de cerebro, lo sabría. (Sydney le mira con mucha atención) Respecto a tu pérdida de memoria, ciertos tipos de tortura, como la terapia de electroshock, por ejemplo, pueden producir amnesia...
Sydney: Estaba desarmado. Papá, ¡degollé a ese hombre!.
Sydney aun está horrorizada por lo que vio en las imágenes del vídeo, respira profundamente.
Jack: Tus remordimientos son prematuros. Sin conocer las circunstancias, no puedes estar segura de que no tuvieses una razón.
Sydney: Sé que no quieres que la CIA vea esta cinta para protegerme, pero quizás deberían verla...
Jack: Sydney, te detendrían indefinidamente. (Sydney esta ahora pensativa, analizando lo que Jack le está diciendo) Si descubren que asesinaste a Lazarey, no podrías participar en la investigación sobre lo que te sucedió durante estos dos últimos años, para lo que, francamente, te necesito.
Jack se levanta, dando por terminado el asunto, Sydney sigue sin tenerlo claro, a pesar de la seguridad de Jack, ella quiere saber, tiene dudas.
Sydney: Ahora, no confío en mi misma. Papá, quizás tampoco debería la CIA. (Sydney también se levanta, quedando frente a su padre)
Jack: Bien, yo confío en ti. (Con mucha seguridad) Seguiré investigando a Lazarey. Tu madre podría sernos de ayuda... suponiendo que esté todavía viva. No he hablado con ella desde hace un año, pero establecimos un protocolo para ponernos en contacto. Intentaré localizarla. Ahora, mereces rehacer tu vida.
En la nueva escena vemos una vista desde un barco, de unas casas bajas a lo largo de una playa, en la costa de Los Angeles. Estamos en un apartamento de colores cálidos marrones y a Weiss que entra, llevando una gran caja. Sydney está en el mostrador que separa la cocina del salón, limpiándolo con un trapo. La parte de la entrada por donde ha aparecido Weiss está llena de cajas de embalaje.
Weiss: ¿Por qué trasladar objetos pesados automáticamente significa, uh, que necesito una de esas cervezas? ¡Chop, chop!
Sydney sonríe, toma una botella de cerveza de un pack de seis que están sobre el mostrador y se la entrega.
Sydney: Quizás porque eres un esclavo de la publicidad.
Weiss: Gracias...
Sydney cruza la habitación para desempaquetar una caja. Vemos dos grandes ventanas al otro lado del salón que dan al exterior, una especie de terraza con algo de vegetación y una pared de ladrillo visto, donde esta la chimenea, entre las ventanas. Todo esta revuelto, sillones, mezclados con lamparas y cajas.
Weiss: ¡Hey!, ¿Eso es una sonrisa? Es agradable verla de nuevo.
Weiss, sonríe abiertamente, Sydney le mira un poco sorprendida, sonríe, y vuelve a bajar la mirada.
Sydney: Sí...
Weiss: ¿Estás segura de que te sientes bien con esto? Quiero decir, que ¿estarás bien?, ya sabes, por ti misma.
Sydney está de pie, con unos libros en la mano, frente a ella, Weiss la mira con interés y cariño. Se nota cierta tristeza en la voz de Sydney, mientras habla, mira alternativamente a través de la ventana, a lo lejos, y a Weiss.
Sydney: Apenas puedo evitar darle vueltas a todo esto en mi cabeza. Quiero decir, Francie está muerta desde hace dos años, pero me siento como si la hubiera visto hace pocos días. Y..., ahora que Will está en protección de testigos, ni siquiera puedo contactar con él. Todos mis amigos... se han ido.
Weiss: No todos tus amigos...
Sus miradas se cruzan Sydney sonríe y entonces mira alrededor y se sienta en un sofá.
Sydney: Este sitio no está tan mal.
Weiss: (riendo) Oh, venga. (se vuelve hacia las ventanas) ¡A dos manzanas de la playa! ¿Me tomas el pelo? Y me vas a tener como vecino... créeme, ¡estás en el sitio adecuado!
Sydney: (seria, tras una breve pausa) ¿Puedo preguntarte algo?
Weiss se da la vuelta, mientras toma un trago de cerveza.
Weiss: Claro.
Sydney: La mujer de Vaughn... ¿cómo es?
Weiss: (baja la mirada incómodo, suspira y se sienta en un sofá frente a ella) No estoy seguro de que realmente quieras oír esto...
Sydney le mira expectante.
Weiss: Cuando Vaughn supo que estabas muerta..., Syd, él... desapareció... de la faz de la tierra. Quiero decir, literalmente. Syd, él... estuvo... estuvo fuera del país durante, casi, seis meses. Debes saber que no fue capaz de seguir adelante.
Sydney asiente mostrando su sufrimiento ante lo que Weiss le cuenta, conteniendo las lágrimas.
Weiss: Quiero decir, que a duras penas pude convencerle, para que considerase volver a la Agencia.
Sydney: (sorprendida) ¿Está pensando en volver?
Weiss la mira fijamente durante un largo instante y luego desvía la mirada, como si no pudiera decir lo que va a decir, mirándola de frente.
Weiss: Bueno... no debes preocuparte por ello, porque no va a suceder.
Sydney: Por mi causa... porque he vuelto, ¿es eso?
Weiss se detiene para considerar la respuesta y entonces suena su móvil. Sydney continúa valorando lo que Weiss acaba de decirle... y lo que no ha dicho.
Weiss: Weiss. Sí, entendido. Estaremos allí.
Fundido a negro.
Hombre desconocido: (Voz digitalizada por ordenador) A las 13 horas, dos agentes de la Agencia Central de Inteligencia fueron secuestrados en Berlín...
Vemos a los dos hombres del ascensor sentados en una habitación oscura, apoyados contra la pared, amordazados, heridos y muy asustados. Una puerta se abre y entra un hombre. Sólo vemos su pierna y un brazo, mientras agarra al más joven de los dos agentes arrastrándolo por los pies, mientras oímos cómo se queja tras la mordaza.
Hombre desconocido: (Voz digitalizada por ordenador) Reivindicamos la responsabilidad de este acto de agresión, contra lo que queda de la superpotencia mundial.
Dos hombres agarran al mas joven de los agentes tumbándole sobre una mesa quirúrgica metálica, y le atan las manos a la mesa.
Hombre desconocido: (Voz digitalizada por ordenador) Quienes somos, no importa. Lo que representamos, no importa.
Ahora vemos que estamos en una especie de quirófano improvisado. Un hombre con el pelo blanco y una cicatriz que cruza la parte izquierda de su cara desde el ojo hasta casi la parte superior del labio. Lleva en la mano una sierra y va vestido con pijama hospitalario y bata, el joven agente grita de terror.
Hombre desconocido: (Voz digitalizada por ordenador) Lo que queremos es ser escuchados.
Vemos al "doctor" encima de su "paciente" mientras este se agita aterrorizado encima de la camilla mientras dos guardias permanecen a los pies de la misma. La puerta se cierra, parece de seguridad, metálica, vemos una luz roja a la izquierda de la puerta.
Pasamos, ahora, a la sala de reuniones del JTF (La Rotonda) donde Sydney, Jack, Dixon, Weiss y Marshall escuchan el mensaje grabado. Mientras oímos el mensaje, vemos el archivo de audio en una gran pantalla de plasma, situada ante ellos. Al fondo las cristaleras iluminadas. No sabemos si es de día o de noche.
Hombre desconocido: (Voz digitalizada por ordenador) En el interior de este archivo de audio están las coordenadas, que señalan una localización especifica. Vayan allí. Recuperen el paquete. Cumplan nuestras exigencias.
La cámara va rotando, mostrándonos a los reunidos. En la mesa semicircular de la izquierda están sentados Dixon y Jack y en la mesa semicircular de la derecha están Weiss, Sydney y Marshall.
Jack: (VO, mientras aparecen las fotografías de los hombres secuestrados en las pantallas que cada uno de ellos tiene ante si) Los dos agentes, Klein y Rotter, estaban trabajando bajo tapadera para nosotros, en la Laszig Aerospace. Creemos que han sido secuestrados por un grupo conocido como 'The Covenant' una asociación poco precisa de nacionalistas rusos, compuesta por antiguos miembros del Comité Central y agentes retirados del KGB. Aunque sabemos poco acerca de ellos, 'The Covenant' parece funcionar como una familia del crimen organizado.
Marshall: Bien, el punto de recogida, especificado por 'The Covenant', es un... cine de Munich en el... barrio de la luz roja, actualmente... es un cine porno. Bueno, he consultado y, um, la película de hoy, es una mala traducción... no hablo alemán... es "Código penal. Parte Dos". Si a alguien... le interesa... tengo los horarios.
Dixon: No me gusta la idea de mandar a alguien sólo, para recoger el paquete.
Jack: Dudo que nos traicionen en esta fase. Romper sus propias reglas, antes incluso de que conozcamos sus demandas, supondría una pérdida de su credibilidad en la negociación.
Sydney: Yo iré...(hace una pausa mirando a su padre y a Dixon) Quiero ir.
Dixon: Prepara el operativo técnico con Marshall. Eso es todo. (Todos se levantan para irse) Syd, quédate un minuto.
Jack y Sydney intercambian una mirada antes de que Jack se vaya, Dixon se adelanta hacia Sydney, frente a ella, muy serio. Sydney está preocupada.
Dixon: Hubiera preferido mandar a Weiss. Tienes permiso para tomarte un tiempo, antes de saltar a la acción con los dos pies.
Ambos están de pié frente a frente.
Sydney: La mejor manera que se me ocurre, para empezar a sentirme normal..., es empezar a actuar. Lo necesito.
Dixon: Te doy permiso para ir, pero debes saber... que tú no eres el único agente de la CIA que ha experimentado pérdidas de tiempo. Hay un grupo. Su próxima reunión es a finales de semana.
Tras ver la reacción de desconfianza de Sydney pasamos a negro.
MUNICH
Escena nocturna en lo que suponemos es el distrito del barrio de la luz roja, del que hablaba Marshall. Estamos dentro de una sala de cine, un hombre con gafas está viendo atentamente la película. Sydney, suponemos que es ella, aparta la cortina de entrada, en el lateral izquierdo de la sala y entra, y se comunica con el móvil.
Sydney: Estoy en el cine.
Weiss: Te tenemos vía satélite. Mountaineer. El perímetro es seguro, no hay señales sospechosas... permanecemos a la escucha.
Weiss, provisto de auriculares con micro, habla a través del micro con Sydney. La imagen se amplía y vemos a Jack y Dixon detrás de Weiss, Marshall ante una pantalla, a su lado. Pasamos a Sydney en el cine. Está bajando por la sala y entonces se para, enciende una linterna e ilumina, una butaca de una fila de asientos, con la linterna. Se pone unos guantes de látex, sujetando la linterna bajo el brazo. Se agacha y saca una caja que está debajo de uno de los asientos.
Sydney: Es una caja. La estoy escaneando posibles explosivos.
Sydney está usando un dispositivo sobre la caja. Vemos la reacción de preocupación de Jack.
Sydney: (VO) Está limpia. Voy a abrirla.
Dixon también observa lo que ocurre preocupado y expectante.
Dixon: Procede con precaución. Mountainer.
Sydney abre la caja. Mientras transcurre la escena podemos oír los jadeos del audio de la película porno, que sigue proyectándose. En el interior hay algo envuelto en plástico de burbujas. Cuando saca las manos de la caja tiene los dedos manchados de sangre.
Sydney: Oh, Dios...
Siguen los jadeos de la peli porno. Vemos la caja y cómo Sydney separa el plástico de burbujas de su contenido y podemos ver, durante un instante, lo que envuelve. Es la cabeza del agente joven, Klein, con los ojos cerrados, y un papel enganchado en la boca. Sydney da un respingo, respira profundamente tratando de recuperarse. Vemos a Dixon con cara muy preocupada.
Dixon: ¿Qué es?
Sydney: Uno de los agentes... Klein... (vemos la reacción de Jack, Marshall y luego la de Weiss, se miran unos a otros)... es su cabeza (vemos a Jack y a Dixon) Hay un trozo de papel encajado en su boca. Dadme un segundo. (Sydney extrae el papel y lo abre) Está escrito en ruso. Tengo su lista de exigencias.
Segundo Acto
Vista aérea de LA, es de día. Estamos de nuevo en la sala de reuniones del la Agencia. Dixon camina de un lado a otro mientras el resto de los reunidos esta sentado a lo largo de la mesa semicircular. Hay uno más que antes
Dixon: (VO) La muerte de Peter Klein es una gran pérdida para esta agencia, pero recordad que su compañero aún sigue vivo y es nuestro trabajo traerlo de vuelta a casa.
Lindsay está sentado a la izquierda de Dixon, y Sydney lo mira con curiosidad.
Dixon: El director del Consejo de Seguridad Nacional (NSC), Robert Lindsay, estará coordinado con nosotros.
Dixon se sienta y Lindsay se echa hacia atrás en su silla y observa al grupo.
Lindsay: Como alguno de ustedes ya sabe, `The Covenant´ está de acuerdo en devolvernos a nuestro agente a cambio de la liberación del señor Sark. (Vemos la reacción de Jack) Estoy aquí para informarles, de que el intercambio de Sark por el otro agente, ha sido aprobado por la NSC.
Sydney: ¡Espere un minuto... no podemos dejarle ir! (Está indignada)
Lindsay: Por lo que sabemos, se le ha sonsacado toda la información de la que Sark disponía. El responsable de la Justicia criminal no se va a oponer, sabe que tiene más valor para nosotros, como mercancía de intercambio.
Sydney: Sin saber porqué esa gente quiere a Sark, ¿cómo podemos siquiera considerarlo?
Lindsay: Creemos saber porqué lo quieren. Lo quieren..., porque así pueden matarlo. Informes proporcionados por Arvin Sloane (vemos la reacción de Sydney y de Dixon, al oír el nombre de Sloane, Dixon cierra los ojos y suspira y luego volvemos a Lindsay) indican que Sark podría ser el responsable de la muerte de un miembro de alto rango de `The Covenant´. Quizás quieran venganza.
Sydney: Si su teoría de la "venganza" resulta equivocada, estamos dejando en libertad a un terrorista. Por no hablar del hecho de que, valorar los informes de Arvin Sloane como fiables, es una locura.
Lindsay: A pesar de que soy plenamente consciente de su historia con Sloane, si el director Dixon puede confiar en él, creo que usted también puede.
Dixon: Para que conste, no puedo. Nunca podré. Pero no puedo negar que, a pesar de mis sentimientos por Sloane, nos ha proporcionado información acertada durante mas de un año. Autorizo el intercambio. Tú y Weiss escoltaréis al Sr. Sark hasta el punto de intercambio en México. Saldréis en cuatro horas.
Lindsay: (se levanta de la mesa y empieza a marcharse y pasa por detrás, cerca de la silla de Dixon) Volveré... (murmura)
Jack y Sydney miran ambos a Lindsay con cara de odio y desprecio, mientras sale de la sala.
Mas tarde los vemos andando por los pasillos de la Rotonda, charlando. Se mueven entre las mesas llenas de agentes sentados, trabajando frente a pantallas de ordenador. El lugar es algo oscuro y con iluminación artificial. Hay mucha actividad.
Sydney: ¿Desde cuándo la NSC se muestra tan ansiosa de negociar con terroristas?
Jack: Bob Lindsay tiene toda la maquinaria política de la Casa Blanca lista, para cubrirle, en caso de que sus actos demuestren, que está mal aconsejado. Es prácticamente intocable.
Sydney: Me encantaría probar que se equivoca.
Jack: Estuviste cerca, forzándole la mano con mi liberación. Mientras estés en México haciendo el intercambio, iré a Zurich a ver a Sloane. Estará esperándome y debemos parecer previsibles...
Sydney deja de andar y mira fijamente algo. Vemos una placa en la pared con la inscripción "Agentes Muertos en Acto de Servicio". La imagen se acerca y vemos el nombre de Sydney en la placa. "Bristow, Sydney A."
Jack: Haré que lo arreglen.
Sydney se vuelve hacia Jack, muy seria. Jack también se ha emocionado.
Sydney: ¿Dónde fui enterrada?
Jack: Fuiste... incinerada. Vaughn esparció tus cenizas en el mar.
Ahora pasamos a un centro de estudios, o una universidad. Vemos a Vaughn detrás de un escritorio dando clase, hablando en francés, sonriendo.
Vaughn: (En francés) No lo olvidéis el lunes por la noche ponen "Los 400 golpes" en la Cinemateca. Por otro lado, será una versión sin subtítulos. Así que, chicos, si no habéis entendido lo que acabo de decir... buena suerte en el examen. (los alumnos ríen)
Los alumnos se levantan para irse. Vaughn está guardando unos papeles en su cartera. Sydney entra en la clase, mientras los estudiantes la abandonan. Ella parece nerviosa y ansiosa. Vaughn levanta la vista y nota la presencia de alguien. Se vuelve. Está sorprendido de verla y su expresión se vuelve triste y preocupada. Vaughn no sabe qué esperar de Sydney. La mira y sus miradas se cruzan. Los ojos de Sydney están casi llenos de lágrimas. Sydney rompe el silencio.
Sydney: (despacio y con un tono nostálgico, mirando la pizarra de reojo) ¿Eres profesor de francés, Uh?
Vaughn: (con calma) Sí.
Sydney: (traga saliva, le cuesta hablar) Sé que estás pensando volver... a la Agencia.
Vemos la reacción de Vaughn. Aún tiene la misma expresión en su cara. Sigue intentando averiguar lo que quiere Sydney, por qué ha venido a verle.
Sydney: En el caso poco probable, de que tu duda se deba a una gentileza hacia mí... yo... puedes olvidarte de ello. Yo... quiero decir... creo que puedo soportar que estés allí. Así que, no te preocupes por mí.
Vaughn que parece preocupado y mira hacia abajo y a su alrededor, intentando calmar su emoción. Da un paso o dos para acercarse a Sydney, aunque aún están algo alejados, y mete las manos en los bolsillos del pantalón, al mismo tiempo, ella cruza los brazos incomoda, como un gesto de autoprotección. Él, suspira profundamente antes de comenzar a hablar.
Vaughn: El otro día dijiste que renuncié a lo nuestro porque no tuve fé, que de alguna manera, tú no significaste lo suficiente para mí.
Sydney: (muy emocionada) Cuando dije eso, estaba...
Vaughn: (casi susurrando) No, déjame terminar.
Vemos a Sydney mirando a Vaughn, dolida. Pero le deja continuar. El semblante de Vaughn es de enorme tristeza, mientras recuerda de nuevo esa época terrible de su pasado. Se lo cuenta a su amiga, a su compañera, sin ocultarle nada.
Vaughn: Después de tu muerte, solía hablar contigo... como si aún estuvieras aquí. Literalmente, en voz alta, conversaciones enteras a cerca de... nada (parece perdido en su memoria, en sus más profundos pensamientos, mientras habla) del tiempo..., ¿debería comprar un coche nuevo?, ¿debería pedir otra copa?...
Ambos se miran a los ojos. Los de Vaughn enrojecidos, intentado mantener la compostura, suspira. Sydney le devuelve la mirada.
Vaughn: Entonces, un día..., empezaste a responderme (mueve la cabeza y habla vacilante). Quiero decir, podía oírte en mi cabeza... como si estuvieras a mi lado, Sydney. (Sydney parece a punto de llorar) Y aunque racionalmente sabía que era un tío que... pasaba sus noches bebiendo... hablando con su novia muerta... Aún así, no podía parar. Así que, antes de que tú me digas, que puedes soportar que vuelva a la CIA, hay dos cosas que debes saber: La primera... es que estaba tan enamorado de ti... tanto, que estuve a punto de matarme. (Sydney contiene a duras penas las lágrimas) Y la segunda... (Vaughn mueve la cabeza, también a punto de llorar, sus ojos están enrojecidos, la frente fruncida)... es que no me arrepiento de haber seguido adelante con mi vida.
Sydney está desolada y coge aire, como un sollozo silencioso, para evitar echarse a llorar, sin poder hablar, tragándose las lágrimas.
Cortamos y pasamos a una escena en Zurich, exteriores de las oficinas de Sloane, es de noche. Entramos en la oficina de Sloane. Su asistente personal está en el despacho con él. Sloane, moviéndose alrededor de su asistente, ambos están de pié, junto a una mesa redonda. Ella, también de pie, con unos documentos en la mano.
Asistente: El presidente de la Banca Mundial le pide que pase usted por su mesa. Hemos sabido que está dispuesto a realizar, una importante contribución para nuestra investigación sobre el cáncer.
Un hombre entra en la habitación con una carpeta y se la da a Sloane. Sloane la abre y firma un documento, mientras habla con su asistente.
Sloane: Su mujer es vegetariana, así que asegúrese de que está bien atendida.
Suena el teléfono y él aprieta el intercomunicador, pero tiene puesto un pequeño auricular inalámbrico, así que no podemos oír lo que le están diciendo.
Sloane: Sí. Envíemele. (Devuelve la carpeta al hombre y se dirige a ambos) Les ruego que me disculpen. (Ellos se van y Sloane se quita el auricular. Nos coloca la cámara tras Sloane y vemos entrar a Jack)
Jack: Una organización mundial de caridad... (se para frente a Sloane, lejos de él, casi en la puerta, moviendo su cabeza con incredulidad) la audacia de tu presunto cambio sería de risa, si no fueras tan peligroso.
Sloane: (con una sonrisita) Me preguntaba cuando vendrías a verme, Jack.
Jack: (Avanza hacia él) No esperarás que de verdad me crea, que has cambiado.
Sloane: Espero que creas en la consistencia de mis obsesiones. Jack, perseguí las piezas del puzzle de Rambaldi a través del mundo durante cerca de 30 años. Nunca se me ocurrió que cuando los artefactos estuvieran finalmente ensamblados, que produciría nada más que un mensaje... de paz.
Jack: (Asiente a las palabras de Sloane, irónico) Personalmente, hubiera encontrado decepcionante,... que después de esperar ensamblar un arma de máximo poder, finalmente te encontraras con una revelación, que podrías haber encontrado en una galletita de la fortuna.
Sloane: (sonriendo, casi como si hubiese recuperado un amigo, el Jack de siempre) Siempre el ateo Jack. Hmm... te he echado de menos.
Jack: (se acerca más a Sloane y su cara se hace amenazante) Iré al grano. Creo que tú eres el responsable de la desaparición de Sydney. Dime porqué, ahora, y dale la paz mental que ella se merece. A cambio, detendré mis esfuerzos para invalidar tu acuerdo de perdón.
Sloane: (no se arruga) Jack, no sigas escarbando, no encontrarás nada. Sé que estuviste en prisión, por haber contactado con tu ex-mujer. Fuiste a pedir ayuda a Irina Derevko, para encontrar a Sydney. Bien, nunca hubiera creído..., que te aliarías con la mujer en la que juraste no volver a confiar. Así que, si tú eres capaz de cambiar así de actitud, ¿por qué es tan difícil creer que yo también lo haga?
Jack: (Se acerca aún mas y ahora notamos emoción en su voz) Porque cada acto moralmente dudoso que yo haya podido hacer, ha sido para proteger a Sydney. Tú no tienes la misma excusa.
Sloane: ¿De veras?
Levanta su ceja izquierda y mueve la cabeza, dando fuerza a su respuesta.
Sloane se vuelve, se acerca a una mesa que hay tras él y coge un mini-cd que tenía guardado en un cajón y se vuelve a Jack, acercándose a él.
Sloane: Yo también investigué la muerte de Sydney. Este archivo contiene todas las pistas que seguí... la mayoría caminos sin salida. (Desliza el mini-cd a través del escritorio hacia Jack). Espero que encuentres algo útil aquí dentro. Confío en que le echarás un vistazo... antes de descartarlo por completo.
Jack coge el mini-cd. Ahora sus caras están sumamente serias.
Jack: ¿Debo tomar esto como una negativa oficial, de cualquier participación en la desaparición de Sydney?
Sloane asiente.
Jack: Entonces, acabas de cometer el mayor error de tu vida. Porque, voy a enterrarte.
Se miran fijamente el uno al otro y entonces Jack empieza a marcharse.
Tercer Acto
La escena comienza cuando vemos la puerta de una celda abriéndose. Aparece Sydney, parece la celda donde estuvo Irina. Sark está sentado en su camastro, la cabeza contra la pared, las rodillas levantadas y los brazos rodeando sus rodillas. Al oírla hablar se vuelve hacia ella, con sorpresa en su expresión.
Sydney: Sr. Sark..., quiero hablar con usted antes del intercambio.
Sark mira a Sydney, claramente sorprendido. Se levanta y se acerca al cristal.
Sark: Dios mío. No puedes ser tú...
Sydney: No empiece esta conversación sorprendiéndose porque esté viva.
Sark: Sydney... tú sabes cuanto admiro tus habilidades como agente, pero... jamás pensé que fueras capaz de engañar a la muerte, una vez que tus restos fueron identificados... Lo que nos lleva a la siguiente pregunta... si no fue tu cuerpo, (vuelve la ironía) el que rescataron de las cenizas... ¿de quién era?
Sydney: (No reacciona, sigue, muy profesional) He leído las transcripciones de sus confesiones... incluyendo el hecho de que usted y una mujer llamada Allison Doren mataseis a mi amiga,... Francie
Sark: Si has leído mis transcripciones, sabrás lo cooperador que he sido. Estaré encantado de pagarte con la misma cortesía, si simplemente me dices lo que has descubierto.
Sydney: Aquella explosión en mi apartamento fue una tapadera, para hacer creer a la CIA que estaba muerta. Lo que creo, es que Sloane me secuestró. Creo que usted sabe porqué... pero olvidó mencionarlo en su confesión.
Sark: Si entiendo lo que estás diciendo, no tienes ni idea de dónde estuviste estos dos últimos años.
Sydney le mira fijamente, fulminándole con la mirada, pero no le contesta.
Sark: ¿Ninguna?
Sydney echa a Sark una mirada asesina. Sark deja escapar una carcajada.
Sark: ¡Increíble! Lo siento. No quería reírme, es solo que... no tengo palabras. Mira, Sydney, si Sloane planeaba secuestrarte, yo no estaba al corriente.
Sydney: ¿Que pasaría si yo le dijera que aún no le creo?
Sark: Te diría que eso no cambiaría nada. Dentro de 24 horas seré libre y... tú permanecerás en la oscuridad. (Asiente, mordiéndose los labios)
Sark y Sydney permanecen mirándose un instante y finalmente, Sydney se vuelve y se va.
Sydney: Le veré en México.
Corte a negro.
MÉXICO
Plano de un desierto, con unas colinas al fondo (filmado con una lente amarilla... todo parece amarillo u ocre). Dos furgonetas en la distancia envueltas en polvo y aproximándose hacia la cámara. Vemos a Sydney, informando a un equipo en una de las furgonetas.
Sydney: Hemos acordado un punto de encuentro en el desierto de Sonora. Cada parte esta autorizada a llevar un equipo de cobertura, con un máximo de cinco hombres.
Las dos furgonetas se detienen. El equipo empieza a descender, rodeando ambas furgonetas, con las armas en sus manos.
Sydney: (VO) Una vez que se inicie el intercambio, Sark y Rotter serán liberados simultáneamente.
Sydney baja de una de las furgonetas y camina hacia la otra, lleva pantalón y botas militares, camiseta escotada blanca y gorra militar. Sark está sentado en la oscuridad de su interior y entonces Sydney se agacha para liberar las cadenas que Sark lleva en los pies. Ella le mira mientras él habla y se cruzan sus miradas.
Sark: Te aseguro que esa organización, 'The Covenant', resulta tan misteriosa para mí como lo es para la CIA. No puedo imaginar por qué quieren hacer este intercambio.
Sydney: Estás a punto de enterarte.
Sark: Mi vida está en peligro ¿no es eso?
Sydney le mira pero no le contesta, pero su mirada dice, lo que no dice con palabras. Vemos a otros dos vehículos que se aproximan desde la distancia, al punto de encuentro. Sydney saca a Sark de la furgoneta.
Los dos coches se acercan y se paran. Las dos furgonetas permanecen a un lado y los dos coches al otro, manteniendo una enorme distancia entre ellos. Sydney y Sark les miran. Tres hombres bajan del primer coche. Uno de ellos lleva una pistola de bengalas y dispara una al aire.
Sydney: Base de operaciones, hemos recibido una señal de llamada. ¿Puedo confirmarla?
Dixon: Está autorizada, Mountaineer.
Desde la Rotonda, Dixon dirige la operación, junto a un agente que esta sentado frente a un ordenador.
Sydney dispara también una bengala al aire. La cámara se acerca a ella mientras espera. Del otro Mercedes salen otros 3 hombres, y uno de ellos saca a Rotter, no tiene mal aspecto. La cámara pasa de Rotter a Sydney otra vez.
Sydney: Tenemos contacto visual con el agente Rotter.
Dixon: Recibido, Mountaineer. Libere al prisionero.
Pasamos a Rotter que empieza a andar hacia donde se encuentran las furgonetas de la CIA. Vemos a Sydney soltando a Sark, quien la mira bastante incómodo.
Sydney: Está libre.
Vemos un plano amplio de Sark y Rotter mientras caminan acercándose el uno al otro por el desierto. Sydney y Weiss observan la escena. Pasamos otra vez a Sark y a Rotter aproximándose al punto donde se cruzaran sus caminos. Cuando se encuentran en el medio, Sark da el alto a Rotter y le hace una seña, ambos se vuelven y ambos miran en la misma dirección. Se acercan tres vehículos, uno de ellos con luces amarillas y rojas en la parte superior. Los seis hombres de 'The Covenant' se vuelven y miran detrás de ellos, luego vemos los vehículos y después volvemos a Sydney y a Weiss.
Sydney: Base de operaciones unos coches vienen hacia nosotros. Necesitamos identificación inmediata.
Dixon: No son nuestros, Mountaineer. Estamos intentando tener confirmación visual. Espere.
Desde la Rotonda, Dixon se acerca al teclado del agente y teclea deprisa, intentando hacerse con la información.
Sydney: Si no terminamos este intercambio, antes de que los coches lleguen aquí, 'The Covenant' pensará que es un doble juego.
Los vehículos se acercan. Son coches de policía. Vemos a Sydney y a Weiss mientras oímos el ruido de las hélices de un helicóptero, que llega por otro lado, sale por detrás de las colinas. Ambos se giran y miran detrás de ellos, donde aparece un helicóptero que se dirige hacia donde se encuentran.
Sydney: Viene un helicóptero. ¡Es uno de los nuestros!
El helicóptero sobrevuela las furgonetas volando muy bajo y se acerca a donde están los hombres de `The Covenant´, mientras alguien emite un comunicado por un altavoz.
Voz: ¡Agentes de la CIA! ¡Aquí el sargento Trask de las Delta Force! ¡Tiren sus armas! ¡Esta operación ha sido contravenida por orden del Consejo Nacional de Seguridad (NSC)!
Comienzan a disparar desde el helicóptero, hacia los hombres de `The Covenant´ y se desata un infierno.
Los miembros de 'The Covenant' empiezan a disparar al helicóptero e intentan saltar dentro de sus vehículos. Vemos a Sydney y a Weiss mientras corren a refugiarse detrás de una de las furgonetas. Sark y Rotter se tiran al suelo, todavía uno junto al otro.
Weiss: ¡Poneos a cubierto!
Los miembros de 'The Covenant' se precipitan hacia sus coches, cuando llega un coche de la policía, y ellos les disparan alcanzándoles en las ruedas. Ahora todo el mundo dispara, también Sydney y Weiss.
Dixon: ¡Sydney, informa!
Sydney: (chillando sobre el ruido de los disparos) ¡Las Delta Force han salido de la nada! ¡Lindsay nos ha tendido una emboscada! (Disparando su arma)
Dixon: (al agente que está junto a él) ¡Páseme a Bob Lindsay! ¡Ahora!
Volvemos al desierto, donde los miembros de 'The Covenant' disparan. La policía dispara. Y los miembros del equipo de la CIA también disparan. Vemos a Sydney con su pistola, apoyada en el retrovisor derecho de una de las furgonetas, disparando. Caen heridos o muertos de ambos bandos. Y pasamos de nuevo a Dixon y su conversación con Lindsay, el causante de todo este embrollo.
Dixon: ¡No me diga que me calme! ¡Ha usado a mis agentes como cebo!
Lindsay: Estoy tratando de recuperar a su agente perdido, sin entregar al Sr. Sark. Bien, lamento no haberle incluido, Director Dixon, pero no confío en que la CIA pueda garantizar el secreto de las operaciones.
Lindsay está ante un montón de pantallas de ordenador, donde podemos ver de pasada, vistas de satélite del desierto de sonora, con las posiciones de los vehículos que están allí, realizando el fallido intercambio. Y dirigiendo la operación desde la sombra.
Dixon: ¡Es usted un hijo de puta!
Lindsay: Sí... ¿puedo retirarme, Director? Estoy un poco ocupado. (Dixon cuelga el teléfono violentamente, cabreadísimo)
Volvemos a los policías en medio del fuego, que están disparando a otro agente de 'The Covenant'. Pasamos a los miembros de la Delta Force en el helicóptero apuntando y disparando. Los miembros de 'The Covenant' disparan al tanque de gasolina del helicóptero y éste empieza a perder altura, envuelto en una espiral de humo y entonces, vemos al hombre que sacó a Rotter del coche, correr hacia el sitio del conductor, retira a uno de sus compañeros, muerto ante la puerta del coche y se mete en él. Corte a Sydney. Los policías siguen intercambiando disparos con los otros miembros de 'The Covenant', los del otro coche.
Sydney: ¡Weiss!
El hombre de 'The Covenant' que se metió en el coche arranca y se dirige hacia donde están, tirados en el suelo, Sark y Rotter. Los rodea, protegiéndoles del fuego de la CIA y apuntándoles con una pistola les conmina a subir al coche.
Hombre de 'The Covenant': ¡Vosotros dos! ¡Subid! ¡Vamos!
Sark y Rotter se levantan y entran precipitadamente en el coche. Más fuego cruzado entre los policías y los miembros de 'The Covenant'. Weiss dispara al que parece ser el último miembro de 'The Covenant' que sigue disparando a la policía, alcanzándole.
Weiss: ¡Los psicópatas se van, llevándose a los dos!
Sydney lo ve y empieza a correr hacia el coche que se aleja con los dos prisioneros y uno de los hombres de 'The Covenant'.
Sydney no puede alcanzar el coche, porque está muy lejos y va demasiado rápido y entonces se quita las gafas de sol y enfunda su pistola, mientras respira aceleradamente por el esfuerzo.
Cuarto Acto
Vista aérea de Los Ángeles, es de día. Vemos a Lindsay, de pie frente a un inodoro, tira de la cadena y entonces se gira parcialmente. Aunque la imagen sólo le muestra de cintura para arriba, sabemos que se está subiendo la bragueta. Camina hacia el lavabo y se lava las manos. Se abre plano y vemos el reflejo de Sydney en el espejo, que está junto a la entrada, detrás de Lindsay en el aseo de hombres, mirándole un poco furiosa pero controlada. Lindsay levanta la vista, ve el reflejo de Sydney, se sobresalta y le cae agua en los pantalones.
Lindsay: ¡Hija de puta!
Lindsay se sacude el agua de las manos y mira la parte delantera de su pantalón mojado.
Sydney: Deberíamos haber recuperado al último rehén. Lo hubiéramos... (muy, muy cabreada)
Lindsay: ¿¡Quién demonios se cree que es!? (Displicente)
Sydney: ¡Soy la persona que le hará responsable si le matan! (levantándole la voz, con una mirada asesina)
Lindsay: Oh, ¿¡usted va a pedirme responsabilidades!? (Con ironía)
Sydney: ¿Es que estoy tartamudeando? (Desafiante)
Lindsay: ¿Cuál es exactamente el propósito de esta conversación?
Ambos se interrumpen el uno al otro, hablan al mismo tiempo con mucha agresividad, por parte de Sydney y con displicencia, por parte de Lindsay.
Sydney: Hacerle saber que voy a enfrentarme a usted...
Lindsay: ¿Quiere que me disculpe...
Sydney: ...¡cada vez que haga algo como esto!
Lindsay: ...que diga que nunca volveré a hacerlo?
Sydney: No me impresiona el hecho de que juegue usted al golf con el Presidente... (Lindsay sonríe a Sydney de forma condescendiente) Lo que hizo ¡fue estúpido y bordeando lo criminal...!
Lindsay: (Amenazante) ¿Le ha llegado al cerebro que soy el director de la NSC? ¡Podría coger el teléfono y encerrarla en la misma celda que su padre acaba de dejar vacía!. ¡Demonios, aún está caliente!
Sydney: (Retadora) Hágalo. ¡Déme una lección práctica de abuso de poder!. ¡Enséñeme cómo se hace!
Lindsay: Si ha terminado... este es el servicio de hombres...
Sydney: (insidiosamente, casi sonríe con ironía) ¿Quién le ha dejado entrar?
Sydney se gira y camina hacia fuera. Lindsay la sigue con la mirada mientras sale y luego empieza a murmurar entre dientes y a sacar toallitas de papel de la máquina que hay frente a él, para secarse.
Cambiamos a una nueva escena. Aparece Sark, resignado, sentado a una mesa bajo una luz mortecina, en una especie de celda. Hay una silla vacía delante de él. Oímos abrirse una puerta y Sark mira en esa dirección. Es el agente de 'The Covenant' que le rescato del desierto, lleva una botella de vino, un sacacorchos y dos copas.
Hombre de `The Covenant: Chateau Pétrus. 1982... Su favorito ¿no?
Sark le mira bastante sorprendido. Él Hombre de `The Covenant se sienta en la silla que hay frente a él.
Sark: ¿Nos conocemos?
Hombre de `The Covenant: No... pero usted conoció a mi hermano. Antonin San'ko.
Sark: Y supongo que éste será mi último trago.
El agente descorcha la botella de vino.
San'ko: No necesariamente. (Empieza a verter el vino en las copas) Sé que la bomba que colocó en aquel coche no estaba destinada a él. Por otro lado, parece que usted me debe... (toma un sorbo de vino)
Sark: ¿Y cuál sería el precio? (con cierta ironía)
San'ko degusta el sorbo de vino, antes de hablar.
San'ko: 800 millones de dólares
Sark: ¿800 millones de dólares? No tengo nada, ni parecido, a esa cantidad en mi hucha.
San'ko: (sonriendo): De hecho, Sr. Sark, la tiene.
San'ko le desliza a Sark la otra copa de vino y éste le mira con sospecha e incredulidad.
Pasamos a Sydney entrando en la Rotonda. La cámara gira a su alrededor de forma que podamos ver lo que ella observa: a Vaughn, vestido con un traje gris, hablando con Dixon y ambos, estrechándose la mano. Primer plano de la reacción de Sydney: hay dolor en sus ojos pero también determinación y convencimiento de que puede superar esto. Vaughn se da cuenta de su presencia y suelta la mano de Dixon, quien se gira y también ve a Sydney. Dixon le hace una seña para que se acerque hacia ellos. Ella se dirige hacia ellos y se para al lado de Dixon.
Dixon: Sydney... Vaughn está preparado para reincorporarse. (VO) Hasta que su habilidad sobre el terreno se ponga al día, estará en análisis, pero está de vuelta..., con efecto inmediato. Si hay alguna consideración especial que cualquiera de los dos quisiera que tuviera en cuenta, ahora es el momento de decirlo.
Primer plano de la cara de Sydney, después de Vaughn, quien está realmente preocupado por la reacción de Sydney. Mira a Dixon de reojo y luego vuelve a mirar a Sydney, un instante. Luego baja la vista. Plano de los tres, Dixon comienza a hablar de nuevo. Vaughn parece estar esperando un veredicto. Vemos a Sydney que por un momento parece emocionada, pero enseguida pone cara de reunión de negocios.
Sydney: Bienvenido de vuelta (asiente con la cabeza una vez)
Vaughn: Gracias
Asiente también, bajando la mirada. Mira por encima de los hombros de Sydney donde se escuchan pisadas y pone cara de haber visto algo peor, que el hecho de reencontrarse a Sydney, coge aire.
Vaughn: Hola, Jack...
Jack le mira fijamente. La mirada de Jack es fría y nada amigable y trae a la memoria la mirada que echó a Vaughn durante su primer encuentro en el restaurante chino. Empieza a hablar a Dixon como si Vaughn no estuviera allí.
Jack: Acabo de descubrir por qué 'The Covenant' está interesado en el Sr. Sark.
Vemos la reacción de Vaughn al desaire. Parece que se lo esperaba, pero le hiere más de lo que él quisiera admitir. Baja la mirada.
Jack: A las diez, esta mañana, Sark entró en el Banco Thornton en las islas Caimán acompañado por Ushek San'ko, un conocido agente de 'The Covenant'.
Mientras Jack habla vamos viendo las escenas que él describe. Sark junto con San'ko y otro hombre de `The Covenant´, entran en una especie de recibidor, Sark coloca su pulgar en un panel cercano a una puerta. La puerta lee su huella dactilar y se abre, y podemos ver el interior de la cámara. Hay un montón de lingotes de oro apilados ordenadamente. Sark entra en la cámara y lo mira atónito e impresionado. El brillo del oro se refleja en su cara. ¡No se lo puede creer!
Jack: Fue llevado escaleras abajo, donde utilizó su huella dactilar para acceder a una cámara acorazada. Dentro de la cámara había algo más de 800 millones en lingotes de oro. Lo más sorprendente es el hecho de que Sark no tenía ni idea, de que estuviera autorizado para retirar ese dinero...
Volvemos a la Rotonda. Los cuatro siguen de pie, escuchando el relato de Jack. Dixon le mira incrédulo.
Dixon: ¿Autorizado?
Jack: Hace ocho meses, un memorando entre agencias, informó del asesinato de un diplomático ruso, de nombre Adrian Lazarey.
Sydney mira de reojo a su padre, incomoda y preocupada, como diciéndole "¿pero que estas diciendo?".
Jack: Nunca se encontró a su asesino.
Volvemos a Sydney que no entiende porque lo está contando su padre y baja la mirada.
Jack: Por otro lado, una de mis fuentes me ha proporcionado pruebas, según las cuales, él era un descendiente de la familia real rusa, los Romanov. El dinero estaba en su poder cuando murió y revierte en el Sr. Sark... el hijo de Lazarey...
Jack mira a Sydney al tiempo que lo dice y ella le devuelve la mirada asombrada, frunciendo el ceño. En ese momento llegan Weiss y Marshall, Weiss lleva una carpeta en la mano y ve a Vaughn.
Weiss: ¡Hey! ¡Vaughn!
Vaughn sonríe apenas, reconfortado por ver una cara amiga. Marshall también sonríe abiertamente a Vaughn.
Weiss: Hemos utilizado un satélite para seguir la pista del sedan enemigo, una vez que salió del desierto. (Entrega a Dixon el informe) Les han seguido hasta un club nocturno en Frankfurt, conocido por la venta de todo tipo de drogas sintéticas. Análisis piensa que es una tapadera de 'The Covenant'.
Dixon: ¿Tenemos motivos para creer que el último rehén está todavía vivo?
Jack: Sí. Están al tanto de que es un jefe de equipo y que por lo tanto, tiene la más alta acreditación de seguridad. La información que podrían obtener de él, sería muy valiosa para nuestros enemigos.
Dixon mira la fotografía de un hombre, que está dentro de la carpeta.
Weiss: Su nombre es Otto Edel. Traficante de drogas, dirige el club. Él sabrá dónde está retenido nuestro agente.
Dixon: (a Sydney) Quiero que acompañes al equipo de rescate.
Marshall: Um, precisamente, he tenido una idea... Creo que Syd podría ir como especialista en bioquímica, ya saben. Abandonó los estudios en Harvard, totalmente engreída, probablemente fue expulsada por sintetizar éxtasis en su dormitorio, o quizás cristal de crak...
Dixon: Excelente. Marshall, prepara el operativo tecnológico.
Vemos a Sydney y a Jack hablando fuera de la Rotonda, en algún lugar al aire y alejados del resto.
Jack: La CIA hubiera descubierto la conexión entre Lazarey y Sark por sus propios medios, por eso no hay ningún riesgo para ti, si traigo los informes yo mismo. (Sydney no está muy convencida y le da la espalda a su padre, acercándose a la puerta de un coche y apoyándose en el retrovisor) Sin esta cinta, la CIA no puede relacionarte con su muerte.
Sydney: Esto no puede ser una coincidencia. ¿¡Soy responsable de la muerte de Lazarey y nueve meses después, 'The Covenant' libera a Sark, a cambio de su herencia de 800 millones!?
Jack: (Asiente, está de acuerdo con ella) Parece más probable que ellos sean los responsables de tu desaparición durante estos dos años. (Sydney asiente respirando emocionada) Bajo coacción o mediante... otros métodos desconocidos, te obligaron a cometer ese asesinato. Tengo previsto contactar con tu madre esta noche, esperemos que ella pueda ayudarnos.
Estamos, ahora, en una aparcamiento subterráneo, y nos acercamos hacia el sedan de Jack. Primer plano de la pantalla de su portátil, mientras escribe un mensaje en el chat de AudioByts, bajo el apodo de Mozart_182:
Jack: "Distinguido compositor busca amante de la música".
Se coloca un auricular conectado a algún programa de reconocimiento de voz en el ordenador. Salta un mensaje:
Irina: "Handel_4me quiere una conversación privada".
Entran en una conversación privada. Escuchamos el programa de reconocimiento de voz, con voz metalizada, leyendo las respuestas de Irina cuando Jack abre la ventana privada:
Irina: "No podía creerlo cuando vi tu anuncio en el London Globe".
Jack: "Me alegro de que estés viva".
Irina: "Deberías haberlo sabido mejor".
Jack: "Nuestra hija está viva".
Irina: "¡Dios mío!. ¿Cómo está?"
Jack: "Recuperándose, aunque no recuerda los dos últimos años. Necesito tu ayuda para encontrar información sobre un hombre llamado Adrian Lazarey".
Irina: "Te subiré toda la información a nuestra página FTP. Te echo de menos"
Jack: "Yo también te echo de menos" (después de pensárselo unos instantes)
FRANKFURT - ALEMANIA
Una camarera camina con dos vasos de Martini en la bandeja, entre la gente de un Club. El bar está cargado de humo. Algunas personas bailan, otras están evidentemente bajo la influencia de alguna droga de las que venden en el club. Vemos a Sydney, con el pelo negro muy corto, flequillo y las puntas hacia dentro y unas gafas de concha negras, un traje de chaqueta negro cuya falda le llega por debajo de las rodillas, a media pantorrilla y solo una corbata alrededor de su cuello. Camina atravesando el bar, alcanzando la entrada a una habitación donde vemos a Edel sentado en un amplio sillón, con el brazo por encima del hombro de una joven rubia. Se para frente a uno de los guardias que le impide el paso. La chequea los bolsillos y ella saca una Palm. Muy seria.
Sydney: (señalando a Edel) Es para él.
El guardia le muestra la Palm a Edel, quien asiente, el guardia le devuelve a Sydney la Palm y ella se acerca hacia donde esta Edel.
Edel: Eres muy atractiva... (Sydney sonríe coqueta) para ser química.
Sydney intenta mostrarse sonrojada, sonriendo y bajando la vista hacia el suelo.
Sydney: Gracias por recibirme.
Edel: Quiero mantener mis opciones abiertas, aunque dudo que puedas mejorar mi pequeño... cóctel.
Sydney: Puedo triplicar tus ventas.
Edel: ¿Realmente?, ¿cómo?
Sydney: Haciendo tu droga más adictiva.
Le enseña la Palm donde hay un esquema de un compuesto químico, iluminado en la pantalla y él la coge. La mira muy interesado. Mientras lo mira, Syd se desabrocha la chaqueta, para que él vea lo que lleva debajo: una especie de corsé negro, con un gran escote. Sigue muy seria y profesional.
Sydney: Echa un vistazo.
Edel le echa un vistazo a ella. Sydney sonríe de nuevo.
Quinto Acto
Estamos en la pista de baile del club de Frankfurt. La cámara pasa de los pies de un cliente que baila, a Sydney bailando con Edel. La cámara les sigue mientras bailan.
Edel: Muy impresionante. ¿Dónde has aprendido tu oficio?
Sydney: Era especialista en bioquímica en Harvard, pero no creo que me llamen para hacer ninguna conferencia en un futuro próximo. (Sonríe coqueteando con Edel)
Edel: Ellos pierden..., yo gano.
Sydney: Necesito un litro de tu producto.
Edel: ¡Oh! ¿Cómo es eso? ¿Humm? (Juguetón, como tratándola de divertir)
Sydney: Lo alteraré químicamente de acuerdo a las especificaciones que has visto y tendrás tu producto listo en menos de una semana. Si no ves que aumenta la demanda, no me deberás nada.
Edel: De todas formas, no me importaría estar en deuda contigo.
Sydney sonríe flirteando, se toca los labios con los dedos.
Pasamos al despacho de Edel y vemos como cierra la puerta tras de él. Sydney está ya dentro de la oficina, deslizando sensualmente sus dedos por el escritorio. Están solos.
Edel: Ponte cómoda. Sólo será un momento.
Edel se dirige a la pared. Apoya su mano sobre uno de los paneles de una de las paredes y este se abre. Sydney le observa cuando éste no mira y juguetea con su pelo cuando lo hace. Edel se gira hacia ella y le tiende un pequeño vial de liquido azul.
Edel: Esto en la calle, vale 50.000 dólares.
Sydney: ¿Te molesta que lo pruebe? (Se quita la chaqueta y la arroja hacia atrás)
Edel: Eres mi invitada...
Sydney coge el vial y coge una jeringuilla de la mesa, comienza a cargar la droga en la jeringuilla.
Edel: Desde luego, si te dejo salir de aquí con esto, necesitaré algún tipo de... garantía. Ya sabes.
Sydney: (inocentemente) No he traído nada de dinero
Edel se acerca a ella colocándose justo detrás de ella. Sydney se agacha y él la mira muy de cerca. Se acerca por detrás y se pega a ella.
Edel: Acepto... otras formas de pago...
Sydney levanta la jeringuilla como si estuviese preparada para inyectarla.
Edel: Hay una burbuja de aire ahí...
Edel se mueve como para ayudar a Sydney. Sydney le agarra de la mano, con una llave y le retuerce el brazo hasta la espalda.
En la Rotonda, Marshall está sentado frente a su ordenador. Dixon permanece tras él. Están escuchando la escena de lo que le está sucediendo a Sydney en el club. Ambos llevan auriculares con micrófono. Vaughn que está detrás del otro hombro de Marshall, también escuchando.
Parece preocupado, pero como si no quisiera que se le notara. Él no tiene auricular. Escuchan cómo se queja Edel cuando Sydney le retuerce más el brazo. Lo arroja contra una silla introduciendo la aguja de la jeringuilla en su cuello.
Sydney: (VO): Haz exactamente lo que te diga o presionaré el émbolo. ¿Dónde está la terminal de la alarma que protege el sótano?
Edel: ¡Puta! (Está muy asustado)
Pasamos a Marshall con expresión de sorpresa, que se vuelve a mirar a Vaughn, que le mira muy preocupado.
Sydney: (VO) ¡Dime donde está o te provocaré una aneurisma.
Pasamos a Vaughn, que no nota el vistazo que le echa Marshall, mirando cada vez con más intensidad la pantalla. Pasamos de nuevo a Sydney y Edel.
Edel: ¡Vale...! Debajo del hall, la primera puerta. Pero yo sólo dirijo los locales, no conozco los códigos. ¡Lo juro!
Sydney le pega un codazo a Edel en el lateral del cuello, noqueándole. Sydney corre por el pasillo, mirando sobre su hombro. Encuentra la terminal de la alarma.
Sydney: Mountaineer a Base de operaciones. He encontrado la terminal de la alarma.
Pasamos a la Rotonda. Dixon y Vaughn están en el control detrás de Marshall, siguiendo la transmisión de Sydney.
Sydney: (VO) Necesitaré un minuto para hackear el sistema.
Dixon: Entendido, Mountaineer. Equipo azul, no intervenga hasta que se lo ordene. La alarma está activada.
Weiss con un pequeño equipo, está esperando en un callejón.
Weiss: Entendido, Base de operaciones, esperaremos en la entrada trasera.
Pasamos a un primer plano de las manos de Sydney. Ha cogido la suela de su zapato y la desliza lateralmente, revelando un pequeño dispositivo electrónico del que sale un cable con una clavija que introduce en una clavija RJ (como las del teléfono) que hay en el panel de la alarma.
Weiss: (VO) Una vez que Mountaineer haya neutralizado la alarma, entraremos.
Dixon: (VO) Entendido. Mountaineer tu entrada a la planta inferior se realizara por la última puerta del pasillo norte.
Vemos a Marshall frente a la pantalla del ordenador donde hay un plano en tres dimensiones del edificio. Vaughn permanece cerca, mirando por encima del hombro de Marshall. En un momento dado se inclina hacia la pantalla, interesado y preocupado.
Vaughn: Marshall ¿por qué van todos esos cables hacia la habitación de control?
Marshall: Parece... algún tipo de sistema de filtración.
Vaughn está preocupado. Pasamos al decodificador de códigos. El código empieza a aparecer en la pantalla y aparece completo.
Sydney: Tengo el código, lo introduzco ahora...
Vaughn todavía estudia los planos por encima del hombro de Marshall.
Vaughn: ¿Para que podrían utilizarse?
Marshall: Podría ser un sistema anti-incendios basado en el gas halón, algunas alarmas utilizan...
Vaughn de repente se adelanta hacia la mesa de Marshall, coge un auricular del escritorio y se lo coloca en la oreja.
Vaughn: Sydney, ¡para¡ ¡Tienes un código erróneo! ¡La alarma se disparará con esa secuencia!
Vemos que Sydney está a punto de introducir el código. Para inmediatamente y aparta su mano. Escucha lo que Vaughn está diciendo. La cámara alterna imágenes de ella y de Vaughn.
Vaughn: ¿Te acuerdas del sistema de seguridad del Nepal? ¡Es el mismo sistema! Esos números pueden convertirse en una contraseña: ¡Ese sería el código real!. ¡Léeme la secuencia! (A Marshall). Dáme un boli.
Sydney: (VO) 7 4 6 F 7 0 6 8 6 1 7 4
Primer plano de Vaughn estudiando los números para convertirlos en el código. Pasamos al equipo de Weiss esperando fuera del club.
Dixon: (VO) Equipo azul, esperen.
Weiss: Recibido.
Vemos que Marshall y Dixon observan a Vaughn con nerviosismo. Vaughn deja el bolígrafo.
Vaughn: ¡Vale! ¡Tophat... prueba Tophat!
Sydney teclea el código. Pasamos a la cara de Marshall y luego a los ojos muy abiertos de Vaughn, observando la pantalla del ordenador. Las luces rojas desaparecen. La pantalla vuelve a ser verde.
Marshall: De acuerdo, funcionó: la alarma está desactivada.
Vaughn se levanta, aún un poco nervioso y suspira aliviado. Dixon también está un poco tenso.
Dixon: Equipo azul, el sistema está desactivado. Muévanse.
Weiss: (VO) Recibido.
Pasamos a la puerta trasera del club. Uno del equipo de Weiss, coloca un explosivo en la puerta, retroceden, y explota, la puerta se abre. El equipo lleva listas sus pistolas en la mano, tiran al suelo la puerta para entrar. Vemos a Sydney recorriendo un pasillo interior. Volvemos al equipo de Weiss dentro de la planta baja con las pistolas.
Vaughn: (VO) Equipo azul, veo dos guardias a las tres en punto.
Weiss y el equipo se dirigen en esa dirección, se encuentran con los guardias que empiezan a disparar, ellos devuelven el fuego, hasta que los guardias caen.
Weiss: Base de operaciones... guardias abatidos.
Sydney está corriendo por otro pasillo. Se acerca a uno de los guardias abatidos y le quita la tarjeta de acceso y la pistola. Llegamos a una puerta metálica con un dispositivo de reconocimiento de tarjetas. Sydney introduce la que lleva y la luz se vuelve verde, empuja la puerta de seguridad con gran esfuerzo y esta se abre. Un hombre está tumbado en la camilla de metal y el hombre de la cicatriz y el pelo blanco está sobre él, cuando Sydney le da el alto, él saca una pistola.
Sydney: CIA ¡Quieto!
El hombre está preparado para disparar, así que Sydney le dispara. El hombre cae hacia atrás y Sydney va a socorrer al hombre de la mesa.
Sydney: (en alemán) Soy de la CIA, va a estar bien, agente Rotter.
Rotter: Oh ¡gracias a Dios!, ¡Gracias a Dios!
Vemos a un Marshall muy nervioso. Luego vemos a Dixon que asiente, y luego Vaughn que suspira aliviado.
Sydney: (VO) Base de operaciones, tengo al prisionero. Está bien.
Vemos a Sydney desatando las manos de Rotter. El doctor empieza a hablar. Sydney saca de nuevo su arma y le apunta.
Doctor: Has mantenido tu promesa. Dijiste que me matarías.
Sydney está muy sorprendida, no le conoce de nada, pero sigue apuntándole con su pistola. Volvemos al doctor.
Doctor: Fuiste... mi favorita...
Sydney, no entiende todavía que es lo que le dice ese hombre, ni porque. Volvemos al doctor.
Doctor: ... nunca te rendiste
Sydney de pronto está segura de que el doctor tiene algo que ver con sus dos años olvidados. Se acerca hacia él, tira su arma al suelo y se agacha, cogiéndole por las solapas y sacudiéndole.
Sydney: (Casi gritando) ¿¡Quién demonios es usted!? ¿¡De qué habla!? ¿¡Por... por... por qué 'The Covenant' me ha quitado dos años de mi vida!?
El doctor hace contacto visual con Sydney antes de cerrar los ojos y caer muerto, sin responderle. Tiene una herida de bala en el pecho. Sydney se lleva la mano a la boca, respirando entrecortadamente, sollozando y mirando a todos lados derrotada.
LOS ÁNGELES
Vista aérea, es el atardecer o el amanecer. Vemos el reflejo del sol tras las montañas lejanas. Pasamos a un hombre desconocido hablando.
Hombre#1: La última cosa que recuerdo haber visto, es la luz de alerta de misil, en la pantalla de mi cabina. Lo siguiente que sé, es que estaba siendo rescatado por un equipo de las fuerzas especiales fuera de un hospital iraquí. Aún no sé qué pasó, en los 18 meses que separan estos dos hechos. (La cámara, le va rodeando en un primer plano, mientras cuenta su experiencia)
Mujer#1: Lo más duro es... lo que debo recordar: mi vida anterior No puedo salir de ahí. (Está hecha polvo, angustiada, le tiembla la voz)
Hombre#2: Aún peor que no recordarlo..., son los sueños. (Ahora la cámara nos muestra una gran sala, con amplios ventanales y 9 personas sentadas en circulo) Y no poder decir si son una parte de lo que me sucedió realmente, o si mi mente está tratando de rellenar los espacios en blanco, para que finalmente pueda responder mis preguntas.
Sydney está sentada entre ellos.
Moderador: Gracias Tom. Bien, hoy tenemos un nuevo miembro. Sydney, bienvenida. Si tienes algo que decir estaríamos encantados de escucharlo.
Sydney: Por el momento, sólo me ayuda escuchar, gracias. (Está muy incomoda)
Tom: ¿Hace cuánto has vuelto?
Sydney: Algo más de una semana.
Tom: ¿Han comenzado los sueños? ¿Las pesadillas?
Sydney: No.
Tom: (resignado) Lo harán...
Durante un segundo vemos que la cara de Sydney se ha llenado de angustia.
Pasamos a Sydney caminando por uno de los pasillos circulares que rodean la Rotonda, va hacia la oficina de Dixon, y empujando su puerta. Dixon está sentado en el borde del sillón de su despacho, con una carpeta en la mano, pero empieza a levantarse cuando ve entrar a Sydney.
Dixon: Sydney...
Sydney: (Interrumpiéndole) Aprecio que pienses que es bueno para mí, saber que hay otras personas que han pasado por la misma experiencia que yo, ¡pero no puedes meterme en ese grupo! (habla muy deprisa, angustiada, disgustada)
Dixon: Sydney...
Sydney: (sus emociones están a flor de piel, le interrumpe de nuevo) Mira, nunca he pretendido que no fuera duro ver a Vaughn... ¿Todavía siento algo por él? Por supuesto que sí. Averiguar que...
Dixon: (le interrumpe con más firmeza esta vez) Sydney. Esta es Lauren Reed.
Vemos a una rubia atractiva, sentada en una esquina al otro lado de la habitación, que Sydney no había visto antes.
Dixon: Va ser nuestro nuevo enlace con el Consejo de Seguridad Nacional (NSC).
Vemos a Sydney que echa un vistazo en dirección a Lauren, y sonríe, un poco avergonzada y aún emocionada.
Sydney: (a Dixon) No... no quería interrumpiros (a Lauren) Yo... no sabía que estaban aquí... lo... lo siento
Lauren se levanta y se dirige a Sydney, muy sonriente y le tiende la mano para saludarla.
Lauren: No pasa nada, de verdad
Sydney sonríe y se gira para irse, pero Dixon empieza a hablar y se detiene.
Dixon: Parece ser, que tuviste una conversación con Bob Lindsay en el servicio de hombres del edificio federal, en el que le hiciste saber, muy claramente, tu aversión por él.
Pasamos a Lauren, parece querer escuchar la respuesta de Sydney. Sydney mira a Lauren como si no quisiera tratar este tema delante de nadie del NSC.
Sydney: Yo... supongo que lo hice.
Dixon: Bien, captó el mensaje, porque ha decidido volver a Washington. Ha asignado a la agente Reed en su lugar para ayudarnos en nuestros esfuerzos contra 'The Covenant'. También investigará sobre la muerte de Adrian Lazarey, como parte de un grupo de investigación conjunto con el Kremlin.
Esto hace que Sydney se ponga nerviosa y mira de reojo a Lauren antes de hablar.
Sydney: Si hay algo que pueda hacer para ayudar...
Lauren: (en un tono respetuoso casi disculpándose) Deberías saber que, además de ser el nuevo enlace de la NSC, también soy la mujer de Vaughn...
La cámara se acerca mucho a la cara de Sydney: está asombrada con los ojos como platos, muy seria e intentando contener sus emociones, mirando fijamente a Lauren, finalmente hace una mueca, que quiere ser un esbozo de sonrisa y habla.
Sydney: (casi en susurro) Hola...
Fin del episodio.